El 7 y 8 de agosto, ExpoTrastienda celebra al pequeño comercio con proveedores, instituciones y aliados
- Más de 1.2 millones de pequeños comercios dinamizan la economía y abastecen a las comunidades de México
Ciudad de México.- Lo que justifica y explica la realización, por tercer año consecutivo, de ExpoTrastienda, el encuentro que la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) organiza para celebrar al pequeño comerciante, es reconocer la importancia y dar el valor que merece una actividad que ya cuenta con su efeméride, 7 de agosto: Día Nacional del Pequeño Comerciante.
ExpoTrastienda busca dar visibilidad y reconocimiento a la tan necesaria y loable actividad comercial que realizan más de 1 millón 200 mil pequeños comercios a lo largo y ancho del territorio nacional, establecimientos que exigen jornadas extenuantes de entre 14 y 16 horas, negocios comunitarios que dinamizan la economía local y generan derrama al tiempo que representan un abasto de última milla cuya virtud está precisamente en su cercanía, evitando desplazamientos, costos y desgaste.

“En el pequeño comercio, la oferta y la demanda se conocen y se reconocen, generando un nivel de confianza e intimidad que permite incluso otorgar créditos cortos para sacar el gasto de la semana, prestar envases sin depósito, es común escuchar también en el mostrador: «No te preocupes, a la vuelta me pagas lo que te faltó». La tiendita opera como un medio de comunicación comunitario donde fluyen los aconteceres de los hogares vecinos; se conversa de problemas, sueños, éxitos, preocupaciones y esperanzas.
El pequeño comercio se vuelve así un verdadero tejedor de historias de barrio, fortaleciendo la conciencia colectiva de la comunidad”, explicó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

Esta actividad, fuente de manutención para más de 5 millones de personas que ofrece 2 millones de autoempleo y que da cuenta del 52% de la demanda nacional, se encuentra de manteles largos. El 7 de agosto se conmemora oficialmente en México el Día Nacional del Pequeño Comerciante, una fecha que reconoce a quienes todos los días levantan la cortina y hacen posible que el abasto llegue hasta el último rincón de nuestras comunidades.
Pero esta celebración ocurre en medio de grandes desafíos. La suerte de este canal no es ajena a la de la economía en su conjunto, que vive claroscuros y no pocos contraflujos.

La incertidumbre derivada de los cambios en las reglas comerciales por la política arancelaria de nuestro principal socio; los fenómenos climáticos extremos, como el del Niño Malo que nos lleva de sequías a torrenciales en cuestión de horas, afectando la producción agrícola y encareciendo los alimentos; así como un escenario energético global presionado por las guerras (Irán y Ucrania) complican el abasto y elevan los costos de los productos.
A ello se suma el reto de la seguridad, particularmente la extorsión, un impuesto criminal y doloroso que enfrentan quienes trabajan honradamente para ganarse la vida. Y, por supuesto, está lo peleado de las ventas, en un mercado donde el pequeño comercio enfrenta una competencia desleal con el canal moderno, las tiendas de conveniencia y la informalidad por conquistar la lealtad de un consumidor cada vez más cauteloso.

Entonces, la consigna de esta celebración y de esta Expo es clara: Renovarse para seguir y ganar más.
La digitalización de los puntos de venta, la bancarización y el uso intensivo de estas nuevas tecnologías son parte de este proceso y, por parte del Estado, se requiere avanzar en la simplificación de trámites y en la eliminación de barreras para estimular el emprendimiento mexicano, así como instalar de fondo la consigna de que en este

país lo único que debe estar prohibido es prohibir.
¡Larga Vida al pequeño comercio en México!

