Un juzgado familiar de Tabasco emitió una resolución poco común en el país al ordenar que Lucas, un perrito husky siberiano de tres años, reciba una pensión alimenticia tras el divorcio de sus dueños. La determinación establece que uno de los integrantes de la expareja deberá aportar recursos para contribuir a la alimentación, atención veterinaria y demás necesidades del perro, considerado parte del núcleo familiar durante la relación.
El caso fue resuelto por un juez del municipio de Centro y es considerado el primero de este tipo en Tabasco, al incorporar medidas económicas para garantizar el bienestar de un animal de compañía después de la disolución del matrimonio.
¿Cómo surgió el caso de Lucas?
La historia comenzó tras el divorcio de una pareja que convivió durante más de una década y que tenía a Lucas como animal de compañía. Luego del divorcio, el perro permaneció bajo el cuidado de la mujer, pero el hombre se negó a continuar ayudando económicamente con su manutención, ante lo cual, la dueña de Lucas promovió un procedimiento legal para solicitar que los gastos derivados de su manutención fueran compartidos.
Durante el juicio, la parte demandante argumentó que mantener al husky implica gastos permanentes, entre ellos alimento, consultas médicas, vacunas, medicamentos y otros cuidados indispensables para preservar su salud.
Después de analizar el caso, la autoridad judicial determinó que ambos integrantes de la expareja debían asumir responsabilidades respecto al bienestar del animal, aun cuando la custodia quedara a cargo de una sola persona.
¿Qué incluye la pensión para el husky?
La resolución establece una pensión provisional equivalente al 3% del ingreso del expropietario, cantidad que ronda los 700 pesos mensuales, además de la obligación de participar en los gastos veterinarios que requiera Lucas.
La abogada que representó el caso explicó que el monto fue calculado con base en los ingresos del demandado y recordó que el costo mensual para mantener al perro supera esa cifra, por lo que la aportación representa una parte del gasto total que implica su cuidado.
Aunque la cantidad podría modificarse conforme avance el procedimiento, la finalidad es garantizar que el animal continúe recibiendo la atención necesaria sin que toda la carga económica recaiga en una sola persona.
¿Por qué este fallo podría marcar un precedente?
Además de resolver un conflicto familiar, la sentencia abre la puerta a nuevas discusiones sobre el tratamiento jurídico de los animales de compañía en México.
En los últimos años, distintos tribunales del país han incorporado criterios relacionados con el bienestar animal, al reconocer que las mascotas requieren protección y cuidados permanentes. Bajo esa visión, los jueces pueden valorar quién garantiza mejores condiciones para el animal y cómo deben distribuirse las responsabilidades cuando ocurre una separación.
Si bien la legislación de Tabasco no contempla expresamente una pensión alimenticia para mascotas, especialistas consideran que este tipo de resoluciones podrían servir como referencia en futuros litigios relacionados con la custodia, convivencia y manutención de animales de compañía.
Por ahora, la resolución beneficia únicamente a Lucas; sin embargo, el caso ya es visto como un antecedente que podría influir en la evolución de los criterios judiciales sobre la protección de los animales dentro del derecho familiar mexicano.
