
El comentario alcanzó a Jasmine Bugarín, coordinadora estatal de Morena en Nayarit, quien ha asegurado que desde hace años realizó ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) un trámite para renunciar a toda obediencia y fidelidad hacia gobiernos extranjeros.
No obstante, especialistas señalan que la renuncia a una nacionalidad debe formalizarse ante las autoridades del país que la otorgó. En su caso, el procedimiento tendría que realizarse ante instancias de Estados Unidos.
El abogado y activista, Aaron Ortiz Santos, especialista consultado por Uno TV, advierte que, en el caso de Estados Unidos, dejar de ser ciudadano no depende de una declaración realizada en México, sino de un procedimiento formal ante las autoridades estadounidenses.
Renunciar a la ciudadanía de Estados Unidos no es un trámite automático
Aaron Ortiz Santos explicó que la pérdida de la ciudadanía estadounidense involucra un procedimiento complejo que va mucho más allá de presentar una solicitud.
“Es un proceso muy complicado. No es nada más renunciar a la ciudadanía, es todo un tema que puede afectar inclusive los temas impositivos”, explicó.
De acuerdo con el especialista, el gobierno estadounidense revisa la situación de cada caso antes de emitir una resolución, por lo que la renuncia no se obtiene de manera inmediata.
¿Qué tendría qué hacer una persona para dejar de ser ciudadana estadounidense?
Según Ortiz Santos, el procedimiento debe realizarse ante el Departamento de Estado de Estados Unidos.
La persona interesada debe presentar la solicitud correspondiente, acudir a entrevistas con funcionarios diplomáticos estadounidenses y esperar la determinación final de las autoridades.
“El Departamento de Estado toma la decisión que corresponda. Puede decir que sí o la puede negar”.
Además, Ortiz destacó que no existe un mecanismo automático que garantice la aprobación de la petición.
El proceso puede tardar hasta un año
Otro de los puntos que destacó el especialista es el tiempo que puede tomar la renuncia.
Mientras públicamente la discusión política ha girado en torno a la posibilidad de abandonar una segunda nacionalidad, en la práctica el procedimiento puede extenderse durante varios meses.
“Podríamos decir que puede tardar seis meses a un año, porque el gobierno americano va a revisar la petición, va a investigar si procede o no, y eso no es de un día para otro”.
A ello se suma que las entrevistas consulares forman parte obligatoria del proceso.
La renuncia es irreversible
Ortiz Santos también advirtió que la pérdida de la ciudadanía estadounidense tiene efectos permanentes.
“Es irreversible y el gobierno norteamericano otorga la renuncia. Eso ya no se puede volver a recuperar”.
En términos prácticos, una persona que renuncie perdería los derechos asociados a esa ciudadanía y pasaría a sujetarse a las reglas migratorias aplicables a cualquier extranjero.
En casos de visitas familiares, búsqueda de empleo, turismo, incluso podría necesitar una visa para ingresar posteriormente a Estados Unidos.
También puede haber consecuencias fiscales
Uno de los aspectos menos conocidos tiene que ver con las obligaciones tributarias.
El especialista explicó que ciertos ciudadanos que renuncian pueden quedar sujetos a revisiones fiscales y a lo que se conoce como exit tax o impuesto de salida.
“Si tengo un patrimonio importante, al momento de renunciar me pueden obligar a cumplir con determinados requisitos fiscales”.
Además, las autoridades estadounidenses pueden revisar declaraciones e impuestos de años previos antes de concluir el proceso.
El debate apenas comienza
La eventual aplicación de la reforma plantea una nueva interrogante: cómo acreditarán los aspirantes que efectivamente dejaron de tener una segunda ciudadanía.
De acuerdo con Ortiz Santos, la propia iniciativa todavía deja dudas sobre el documento que tendría que presentarse para demostrar que una renuncia fue aceptada por otro país.
Mientras el debate continúa, el caso de Jasmine Bugarín puso sobre la mesa una realidad poco conocida: dejar de ser ciudadano estadounidense no consiste en firmar un documento, sino en completar un procedimiento que puede durar meses, generar consecuencias patrimoniales y depender finalmente de una decisión del gobierno de Estados Unidos.
