
El guardameta había sido una pieza constante durante el proceso mundialista de la Selección Mexicana y se perfilaba para formar parte de la convocatoria al torneo. Sin embargo, una lesión en el talón de Aquiles modificó por completo sus planes y lo obligó a iniciar un largo camino de recuperación.

Ahora, aproximadamente seis meses después de aquel episodio, Malagón asegura que se encuentra en mejores condiciones y espera recuperar paulatinamente el ritmo competitivo. Antes de volver a la actividad con el conjunto dirigido por Guillermo Almada, el arquero pasó por una etapa en la que incluso caminar representaba un desafío.

“Yo tengo ese ánimo a full de querer regresar, pero todo es con calma y el día que regrese lo voy a disfrutar tanto, porque el hecho de no poder caminar fue lo más difícil de toda mi vida en lo futbolístico”.

“Entonces estoy muy agradecido con toda la gente que me ha ayudado y esperando el momento de volver a jugar”, declaró el guardameta en entrevista com el América.

La lesión también tuvo un fuerte impacto emocional en Malagón. El portero tenía la Copa del Mundo prácticamente en el horizonte y reconoció que se imaginaba participando en el máximo torneo internacional antes de que la lesión apareciera.

La recuperación implicó comenzar prácticamente desde cero. El arquero tuvo que volver a desarrollar movimientos básicos mientras observaba cómo se alejaba la posibilidad de disputar el Mundial con México.

“Yo creo que ha sido de los momentos más difíciles en cuestión de lo futbolístico porque te visualizas en ciertos escenarios, el Mundial estaba muy cerca, estaba a tres meses, me veía adentro, obviamente estando ahí; creo que lo más difícil de esto, estas lesiones, es porque tienes que aprender a caminar, tu cuerpo pierde noción de todo eso, no tiene reacción, empiezas prácticamente de cero”, reveló.
El proceso también estuvo acompañado de momentos de frustración. Malagón explicó que durante las primeras semanas la situación lo rebasó emocionalmente, especialmente por todo aquello que había proyectado para ese momento de su carrera.
“Fue muy difícil, te soy sincero, el primer mes o mes y medio lloraba todos los días; me metía a bañar y de la nada me ganaba el sentimiento, creo que sí es difícil esa parte de las lesiones porque solo tú sabes lo que vives, pero todo pasa por algo, dicen por ahí”, relató Luis Ángel Malagón.
El regreso del michoacano comenzó de manera gradual. Después de disputar encuentros con la categoría Sub 21, Malagón ya había aparecido en la banca del Primer Equipo en dos ocasiones mientras completaba su puesta a punto.
La espera terminó en el amistoso contra Cruz Azul en San Diego, donde recibió la oportunidad de arrancar como titular y continuar con su proceso de reincorporación al conjunto principal.
El encuentro también representó una oportunidad para que los nuevos elementos del América comenzaran a sumar sus primeros minutos. Santiago Bueno y Santiago Ramos fueron incluidos en la alineación para vivir sus respectivos debuts con el equipo de Guillermo Almada.
Para Malagón, en cambio, el partido significó mucho más que un simple amistoso: fue otro paso en el regreso después de una lesión que no solamente le quitó la posibilidad de disputar el Mundial 2026, sino que lo obligó a reconstruir desde cero buena parte de su preparación física.
