
Estudiantes de secundaria de Estados Unidos venden armas de fuego a cárteles mexicanos a través de WhatsApp y Telegram, según una investigación publicada por The New York Times este 3 de octubre. La periodista Paulina Villegas reportó el hecho desde Phoenix, Arizona, donde documentó transacciones de cuatro traficantes adolescentes conocidos como “JM”, “El Flaco”, “El Güero” y “El Chuy”. Las autoridades mexicanas estimaron que hasta 500 mil armas de fuego fueron contrabandeadas desde Estados Unidos hacia México cada año, de acuerdo con el reportaje.
La investigación coincidió con al menos tres casos documentados entre marzo y septiembre de 2026 entre México y Estados Unidos: la acusación contra Laurence Gray, dueño de una armería en Arizona, por presuntamente proveer armas al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG); la detención de la estadounidense Yanet “N” en Sonora, señalada como operadora logística; y el proceso contra cinco jóvenes de Fresno, California, acusados de tráfico de armas dentro de Estados Unidos.

Los cuatro traficantes crearon y borraron grupos de WhatsApp para evitar ser rastreados. JM, El Flaco, el Güero y Chuy, de entre 16 y 19 años, explicaron a Paulina Villegas que rutinariamente crearon y eliminaron chats grupales para esquivar a las autoridades y a empresas como Meta. Evitaron compartir información personal durante las negociaciones y solo admitieron nuevos miembros mediante recomendaciones de contactos previos.

Según el reportaje, El Flaco escroleó un grupo de compraventa de armas en WhatsApp y negoció un rifle ofrecido en 530 dólares, oferta que finalmente rechazó. El Güero, de 19 años, relató que usó fajos de dinero falso con la leyenda “para fines cinematográficos” para adquirir material en estacionamientos de Phoenix.

JM coordinó una red de estudiantes en al menos 20 escuelas de Phoenix. JM contó a Paulina Villegas que comenzó el negocio a los 16 años y aseguró que coordina a decenas de estudiantes distribuidos en al menos 20 escuelas secundarias de Phoenix, reconociendo que la mayoría del material abasteció al Cártel de Sinaloa. Según el reportaje, en México su red fue denominada “Los Chicos Phoenix”. El Flaco señaló que obtenía ganancias mensuales elevadas, las cuales destinaba a gastos personales. Los traficantes también explicaron que borraban los números de serie de los artefactos con pulidores eléctricos y utilizaban reportes falsos de robo para deslindarse legalmente de responsabilidades.

La Fiscalía de Arizona acusó al dueño de la armería que JM señaló como proveedor. En la publicación se reveló que JM identificłó a Laurence Gray, dueño de la armería Grips By Larry en Hereford, Arizona, como proveedor. Gray fue acusado formalmente el 17 de marzo de 2026 por intento de proporcionar apoyo material y conspiración para proveer armas a organizaciones criminales, enfrentando cargos federales por los cuales se declaró no culpable.

El caso de Yanet “N” confirmó que jóvenes estadounidenses participan en redes de distribución hacia grupos delictivos. En Sonora, un juez dictó prisión preventiva contra la estadounidense Yanet “N”, de 22 años, vinculada a proceso por la introducción ilícita de 5 mil 445 cartuchos. Elementos de seguridad detuvieron a la joven el 11 de septiembre cerca del puente fronterizo entre San Luis, Arizona, y San Luis Río Colorado, Sonora, hallando las municiones ocultas en un vehículo. El caso mostró que la implicada trabajaba como oficial correccional en Arizona antes de su detención.
Jóvenes de Estados Unidos también participan en el tráfico de armas dentro del mismo país. Un gran jurado federal presentó el 25 de junio de 2026 una acusación contra cinco jóvenes de Fresno, California, que se conocieron en la escuela secundaria Bullard. Harman Pahal, Cameron Chouanmasay, Colton Malone, Julian Calderon y Jaskarn Batth, de entre 20 y 21 años, conspiraron entre diciembre de 2024 y abril de 2026 para dedicarse al tráfico de armas de fuego sin licencia. La acusación detalló que los cinco viajaron reiteradamente de Fresno a Texas para adquirir rifles y pistolas que luego regresaron a vender en California. Los implicados se declararon inocentes y enfrentan diversos cargos federales.
