GUADALAJARA.— Un grupo de pacientes renales que reciben tratamiento de hemodiálisis en la clínica 110 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se manifestó este miércoles frente al Palacio Federal para exigir la reanudación inmediata de sus terapias, las cuales fueron suspendidas debido a la alarmante mala calidad del agua utilizada en el proceso.
Una semana sin servicio y el temor a la muerte
Los afectados denuncian que llevan una semana sin recibir sus sesiones vitales, una situación crítica que ya cobró factura. Los manifestantes reportaron el reciente fallecimiento de una joven de apenas 22 años que se encontraba en espera de su tratamiento. «De la hemodiálisis depende mi vida», expresó con angustia Margarita Juárez, paciente afectada, quien además señaló que el uso previo de agua sucia ya le ha provocado problemas graves de salud como tos persistente y el temor constante de haber contraído una bacteria.
Filtros deficientes ponen en riesgo a los enfermos
A pesar de que en las últimas horas se han restablecido algunos servicios de urgencia, los pacientes advierten que el peligro persiste. De acuerdo con testimonios del propio personal de enfermería, los filtros de agua aún no operan al 100% de su capacidad purificadora, lo que representa un riesgo latente de infecciones graves e incluso la muerte para quienes se someten a las máquinas.
Sin respuesta de las autoridades de salud
Durante la protesta, los enfermos renales estuvieron acompañados por un representante de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para documentar las anomalías; sin embargo, hasta el cierre de esta edición, ninguna autoridad del sector salud se ha presentado para ofrecer soluciones concretas a esta crisis humanitaria que azota al IMSS en Jalisco.
