
El Servicio Federal de Supervisión de la Protección y el Bienestar del Consumidor de Rusia (Rospotrebnadzor) rechazó las versiones sobre una posible infección en una persona que tuvo contacto con la empleada del Instituto contra la Peste de Irkutsk.
La situación generó solicitudes de mayor información por parte de organismos internacionales y otros países, mientras las autoridades rusas sostienen que no han encontrado agentes patógenos peligrosos entre los contactos de la investigadora fallecida.
Rospotrebnadzor calificó de “informaciones falsas” las publicaciones que señalaban un segundo caso vinculado con la trabajadora del instituto, quien había sido diagnosticada previamente con neumonía. “Esta información no es cierta”, indicó el organismo, según información de la agencia rusa Interfax.
Por su parte, el Servicio Federal de Supervisión de las Telecomunicaciones, Tecnologías de la Información y Medios de Comunicación (Roskomnadzor) anunció que investigará el origen de las publicaciones sobre el supuesto contagio.
La investigadora falleció después de un incidente en un laboratorio de la localidad de Shélejov, en la región de Irkutsk. Médicos especialistas vincularon su muerte con una neumonía de etiología desconocida, es decir, una inflamación pulmonar cuyo origen los peritos aún no han identificado.
Tras el fallecimiento, las autoridades realizaron observaciones médicas a las personas que tuvieron contacto con ella para determinar si existían indicios de infección.
Rusia informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, al concluir ese seguimiento, no se habían registrado casos de peste pulmonar en Irkutsk ni detectado patógenos de alto riesgo entre los contactos de la investigadora.
Pese a las declaraciones rusas, la OMS y otros países, incluido Estados Unidos, solicitaron mayor claridad sobre lo ocurrido y la información disponible acerca del fallecimiento. El organismo internacional también ofreció apoyo a Rusia para atender la situación en la región y colaborar en los análisis relacionados con la muerte de la investigadora.
Por ahora, las autoridades rusas niegan la existencia de un segundo caso y aseguran que no se han detectado agentes peligrosos entre los contactos examinados. La causa del fallecimiento continúa siendo un punto central de las solicitudes de información.
