
Según el nuevo informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, según sus siglas en inglés) publicado este martes por el FMI, la actividad regional registrará una marcada caída este año seguida de un repunte del 7 % en 2027, lo que supone 2,2 puntos más de lo calculado el pasado mesde abril.
Este empeoramiento de las previsiones para 2026 responde al nuevo escenario base fijado por la institución, que asume que la reapertura gradual de Ormuz -por donde transitan unos 20 millones de barriles diarios de crudo- no comenzará hasta marzo de 2027 y no alcanzará la plena normalización hasta octubre de ese mismo año.
Esta parálisis del transporte marítimo provocará un duro golpe en la economía de los productores del Golfo más expuestos a la ruta, que sufrirán caídas de más del 10 % este año antes de rebotar con fuerza en 2027.
El mayor retroceso de la zona lo anotará Kuwait, con un desplome del 16,7 % en 2026 (y un rebote del 17,1 % en 2027), seguido de caídas igualmente acusadas en Irak (-16,0 % en 2026 y 19,0 % en 2027), Catar (-15,6 % y 18,8 %) y Baréin (-11,3 % y 13,9%).
Por su parte, la economía de Emiratos Árabes Unidos caerá un 3,9 % en 2026 y crecerá un 7,7 % el año siguiente.
Arabia Saudí sufrirá un impacto más moderado que sus vecinos petroleros al disponer de rutas de exportación más diversificadas fuera del estrecho, lo que limitará el descenso de su PIB al 3,3 % -frente al crecimiento de 3,1 % previsto en abril- antes de rebotar un 7,9 % en 2027.
Estos cálculos para el reino árabe no incluyen el impacto de la guerra en Yemen y los ataques contra la infraestructura aeroportuaria y energética del país.
Estas trabas logísticas y el recorte del suministro mantendrán bajo presión los mercados mundiales, lo que ha llevado al FMI a elevar hasta los 96 dólares por barril su previsión medio del petróleo para 2026 (un 16 % más que en abril) y a calcular un encarecimiento del 36 % en el gas natural europeo.
Frente al severo choque que encajarán los estados petroleros, los países importadores de materias primas de la región -como Egipto, Marruecos o Jordania- mostrarán mayor resiliencia en su actividad económica y encajarán mejor el encarecimiento de la energía y de los alimentos. EFE
