
La familia inició la caminata junta desde la localidad de Toblach, en la provincia autónoma de Bolzano, Italia, según informó Euronews. Sin embargo, tras varias horas de marcha, los padres decidieron dar la vuelta y permitir que los adolescentes continuaran solos hacia el refugio Bonnerhütte, convencidos de que contaban con la experiencia suficiente para completar el trayecto sin compañía.
Nadie verificó previamente si el alojamiento estaba operativo. La decisión de separarse del grupo familiar se tomó sin consultar los horarios de apertura ni evaluar las condiciones climáticas previstas para esa noche en la zona.

El Bonnerhütte, una construcción histórica levantada en 1897 por la sección de Bonn del Alpenverein (Club Alpino Alemán), ya daba por finalizada su temporada desde hacía siete días. Cuando los dos hermanos alcanzaron la cima tras superar más de 1.000 metros de desnivel, descubrieron que las puertas estaban selladas y que no tenían dónde resguardarse del frío.
Sin posibilidad de pernoctar en el interior y con temperaturas propias de la alta montaña alpina en otoño, que pueden descender varios grados por debajo de cero, los jóvenes quedaron atrapados a la intemperie sin abrigo suficiente ni suministros para resistir la noche. La alerta de emergencia se activó recién alrededor de la 1:00 de la madrugada -hora local-, cuando la situación de los menores ya resultaba crítica.

El equipo del servicio de rescate acudió de inmediato a la zona y encontró a los adolescentes en condiciones preocupantes. De acuerdo con el organismo, los hermanos carecían de indumentaria adecuada para soportar una noche en altura y presentaban cuadros graves de hipotermia; uno de ellos llegó a vomitar debido a la severidad de su estado, detalló el medio europeo.
Tras estabilizarlos en el lugar, los profesionales trasladaron a ambos menores al Hospital de San Candido, donde recibieron atención médica. Los dos jóvenes pudieron recibir el alta tras recuperarse, sin que se registraran secuelas permanentes. Los especialistas en rescate alpino calificaron la decisión de los padres como una “gran imprudencia” y subrayaron que un comportamiento tan irresponsable, por fortuna, solo se observa en contadas ocasiones.
El rescate de los dos adolescentes se suma a una cadena de incidentes graves registrados en las montañas de la región durante los últimos meses. El 15 de octubre, apenas cuatro días antes, un montañista alemán murió tras precipitarse más de 100 metros durante el descenso de la Kirchbachspitze, a 3.053 metros de altitud, en el valle de Schnals. En septiembre, otro turista germano de 57 años perdió la vida al desplomarse 200 metros en el Altfasstal, sobre la comuna de Meransen, mientras recorría el sendero Dolomiten-Höhenweg 6 junto a su esposa.
El patrón de siniestros evidencia los peligros que enfrenta una zona frecuentada por miles de excursionistas extranjeros cada temporada. Los servicios de emergencia de la región insistieron en la necesidad de verificar la disponibilidad de refugios y las condiciones meteorológicas antes de emprender cualquier travesía, sobre todo cuando involucra a menores de edad sin supervisión adulta. El caso de los dos hermanos permanece bajo análisis de las autoridades locales, que no descartaron posibles consecuencias legales para los progenitores.
