
La mandataria respondió en su conferencia matutina a un cuestionamiento sobre si es posible cerrar un entendimiento con el gobierno de Donald Trump antes de los comicios intermedios estadounidenses.
Sheinbaum informó que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo comunicación hace un par de días con el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, y con el embajador Ronald Johnson, para explorar si es factible concretar un acuerdo antes de la jornada electoral.
La presidenta aseguró que, sin importar el resultado de las elecciones, el trabajo con Estados Unidos continuará. “Ese trabajo no se interrumpe”, sostuvo.
De acuerdo con la mandataria, el principal tema sin resolver es la reducción de los aranceles de la llamada sección 232, que aplican a automóviles, acero y aluminio.
México busca una disminución importante de estas tarifas, un objetivo que, según Sheinbaum, todavía no se ha alcanzado.

En contraste, la presidenta señaló que se han atendido diversos temas que el gobierno estadounidense identificaba como barreras no arancelarias en la relación comercial. Según dijo, “prácticamente todo se ha resuelto”.
Sheinbaum afirmó que esos acuerdos se han logrado sin ceder soberanía, y que se limitan a los puntos en los que ambos países coinciden y que fortalecen a las dos naciones.
La mandataria reconoció que el presidente Donald Trump ha expresado en distintos momentos que ya están cerca de un acuerdo y, posteriormente, ha dicho lo contrario. Al respecto, Sheinbaum apuntó que el mandatario estadounidense también se encuentra en campaña durante esta semana.
Ante ese escenario, llamó a esperar y a mantener “mucha paciencia y serenidad”. Describió el ambiente de comunicación como de “muy buenas pláticas” y “muy buen ambiente”, aunque aclaró que aún no se llega a lo que México considera importante.
Consultada sobre quién lleva la batuta en las negociaciones, Sheinbaum explicó el mecanismo de toma de decisiones en ambos países:

Los secretarios proponen los términos del acuerdo.
Ebrard le presenta los avances junto con su equipo de trabajo, y la informan de manera permanente.
En México, ella determina si el acuerdo es adecuado al final del proceso.
En Estados Unidos, el esquema es equivalente: Trump decide con la información que le entregan sus secretarios.
El calendario electoral estadounidense añade presión a la negociación. Las elecciones intermedias del 3 de noviembre renuevan la Cámara de Representantes y una parte del Senado, por lo que los anuncios en materia comercial suelen tener repercusiones políticas dentro de Estados Unidos.
Sheinbaum, no obstante, planteó que la relación comercial no depende del resultado electoral y que las conversaciones seguirán después de la jornada.
