
El triunfo del actual mandatario fue celebrado por la mayoría de los gobernantes de América Latina y líderes de la izquierda mundial. De esta forma, la primera economía de la región se mantiene como uno de los pocos bastiones progresistas.
Asimismo, también hubo reacciones de líderes de la derecha, quienes apoyaron a Bolsonaro. Las declaraciones más fuertes las realizó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras asegurar que las elecciones estuvieron “amañadas” y fueron “muy corruptas”.
¿Cómo queda el mapa político en América tras la victoria de Lula da Silva?
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva no provoco ningún cambio en el mapa político de América desde la victoria del abogado Abelardo de la Espriella, en Colombia.
De esta manera, los gobiernos de izquierda, centroizquierda o izquierda progresistas son los siguientes:
Canadá: Mark Carney (centroizquierda)
México: Claudia Sheinbaum (izquierda progresista)
Guatemala: Bernardo Arévalo (centroizquierda)
Nicaragua: Daniel Ortega (izquierda)
Cuba: Miguel Díaz-Canel (socialismo)
Venezuela: Delcy Rodríguez (izquierda chavista)
Brasil: Luiz Inácio Lula da Silva (izquierda)
Uruguay: Yamandú Orsi (izquierda)
Los gobiernos de derecha o centroderecha, cuyas demandas principales son los cambios económicos, migración y seguridad, son:

Estados Unidos: Donald Trump (derecha conservadora)
Honduras: Nasry Asfura (centroderecha)
El Salvador: Nayib Bukele (derecha conservadora)
Panamá: José Raúl Mulino (centroderecha)
República Dominicana: Luis Abinader (centroderecha liberal)
Colombia: Abelardo de la Espriella (derecha nacionalista)
Ecuador: Daniel Noboa (centroderecha)
Bolivia: Rodrigo Paz (centro con tendencia a la derecha)
Paraguay: Santiago Peña (derecha conservadora)
Chile: José Antonio Kast (derecha conservadora)
Argentina: Javier Milei (derecha libertaria)
Perú: Keiko Fujimori (derecha conservadora)
La apuesta política marcaba una victoria de Flavio Bolsonaro, pues además de haber ganado la primera, contaba con el apoyo de líderes cuyo discurso se centró en nacionalismo y políticas más duras en materia de seguridad y migración.
Sin embargo, en esta ocasión, la derecha no continúo su avance con la victoria de Lula da Silva aunque analistas estiman que este equilibrio político podría cambiar en los próximos años.
Hasta entonces, los proyectos de ambas corrientes políticas seguirán generando tensiones en América.
