
Mientras tanto, el presidente de Finlandia y el primer ministro de Noruega hablaron por teléfono con el presidente ruso, Vladímir Putin, informaron funcionarios, en su primer contacto directo conocido desde poco después de que comenzara la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania el 24 de febrero de 2022.
La guerra que lanzó Rusia puso a la mayor parte de Europa en contra de Moscú, y funcionarios occidentales acusaron a Rusia de orquestar una campaña de desestabilización en todo el continente.
Después de la conversación con Putin, los dos líderes nórdicos mantuvieron una conversación telefónica con el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, según la oficina de Zelensky. El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y el presidente finlandés, Alexander Stubb, escribieron ambos en X que tuvieron una “buena llamada” con Zelensky durante la cual hablaron sobre su conversación con Putin.
La pausa en los combates comenzó a las 3 de la mañana para permitir que la misión de ayuda ingrese esta semana a Oleshky, una localidad ocupada por Rusia en el sur de Ucrania.
La tregua entre ambas partes se extenderá, en principio, hasta el 1 de noviembre a las 22:59 hora local (20:59 GMT), según dijo el jefe del grupo parlamentario del partido oficialista, David Arajamia.
«Es la mayor desescalada desde 2022», afirmó en su canal de Telegram Arajamia, en referencia al año en el que Rusia comenzó su invasión a gran escala de Ucrania.
Arajamia explicó además, sin precisar la zona en la que han cesado las hostilidades, que el alto el fuego se está manteniendo «en el sector más extenso» del frente sur.

«Todos los esfuerzos de desescalada como este nos acercan a la muy esperada paz en Ucrania», cerró su mensaje Arajamia, que además de liderar el grupo parlamentario del partido Servidor del Pueblo del presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, forma parte del equipo negociador que participa en las conversaciones de paz con estadounidenses y rusos.
La situación en Oleshky es desesperada, con suministros de alimentos y medicinas cada vez más escasos para las hasta dos mil personas que aún están allí, mientras drones y minas terrestres restringen el movimiento.
La profunda desconfianza entre Rusia y Ucrania, mientras la invasión a gran escala de Moscú se acerca a la marca de cinco años en febrero, ha frustrado intentos anteriores de altos el fuego limitados, que se desmoronaron rápidamente o nunca llegaron a entrar en vigor.
La tregua humanitaria era una operación de alto riesgo tanto para Moscú como para Kiev, con ambas partes deseosas de ganarse el favor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Negociadores rusos y ucranianos, al igual que los ejércitos de ambos países, confirmaron en declaraciones por separado el inicio del alto al fuego.
La llamada, confirmada por las oficinas de los líderes de Noruega y Finlandia, se produjo después de una reunión el 20 de octubre en Oslo entre los dos líderes nórdicos, Zelenskyy y el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff.
La llamada se realizó en consulta con Ucrania, según los comunicados oficiales de los dos países nórdicos. Stubb y Støre iniciaron la llamada para hablar sobre la guerra y las próximas conversaciones trilaterales en las que participarán Rusia, Ucrania y Estados Unidos, que se espera tengan lugar el próximo mes en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos.

Los dos líderes europeos hablaron en nombre de sus propios países y no de toda Europa, señalaron los comunicados.
“La discusión fue franca y sustantiva”, dijo Stubb. “Somos países vecinos de Rusia. El resultado de esta guerra tendrá un impacto directo en nuestra seguridad y en la seguridad europea en general. Poner fin a la guerra requiere discusiones directas”.
“La guerra conlleva enormes costos humanos y materiales”, dijo Støre. “El sufrimiento y la destrucción afectarán a generaciones. En la llamada subrayamos la importancia de la desescalada”.
Según su oficina, Melania Trump encabezó conversaciones con negociadores civiles rusos y ucranianos después de reunirse con funcionarios de Naciones Unidas, quienes le informaron sobre la situación en la localidad.
Unas dos mil personas están atrapadas en Oleshky, donde los suministros de alimentos y medicinas son cada vez más escasos. No han podido salir debido a la presencia de minas explosivas y ataques con drones en la zona, según la ONU. La región ucraniana de Jersón, parcialmente ocupada, donde se encuentra Oleshky, es conocida por los peligros de los ataques con drones rusos contra soldados y civiles.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo el martes que “hasta ahora no ha habido informes de violaciones”.
El papa León XIV habló a principios de este mes con Zelensky y Putin, instándolos a permitir la entrada de ayuda humanitaria en Oleshky y la evacuación segura de civiles, informó el Vaticano.

Negociadores involucrados en la misión de ayuda a Oleshky señalaron que incluiría doctores, medicinas, suministros de agua y alimentos, antes de que se abran corredores para evacuar.
El Kremlin dijo en ese momento que Putin expresó su apoyo al llamado del Vaticano, y se alcanzó un acuerdo para coordinar esfuerzos en este sentido.
Moscú y Kiev se han culpado mutuamente por la crisis humanitaria.
De acuerdo al derecho internacional, es Rusia, como potencia ocupante, quien tiene el deber de garantizar que los civiles bajo su ocupación vivan de manera segura. Ucrania ha intentado repetidamente negociar con Moscú un corredor humanitario para evacuaciones y entrega de ayuda.
La misión de ayuda está prevista antes de la nueva ronda de conversaciones que se espera el próximo mes y que buscarán sentar las bases para negociaciones de paz detalladas más adelante.
Se prevé que la tregua se extienda hasta el sábado, o más tiempo si es necesario. Su alcance geográfico no estaba claro, aunque se centraba en Oleshky y otras partes cercanas de la región de Jersón.
Oleshky se encuentra a unos 550 kilómetros (340 millas) al sureste de Kiev, donde el río Dniéper separa a las fuerzas rusas y ucranianas. Oleshky se encuentra a un costado del río Dniéper en la margen opuesta a la ciudad de Jersón, la capital administrativa de la región del mismo nombre. Las fuerzas rusas se apoderaron de Jersón en los primeros días de la invasión a gran escala de 2022, pero se retiraron hacia el otro lado del río varios meses después.

El lado de la región de Jersón controlado por Ucrania estaba tranquilo el martes. Solo se veían drones de reconocimiento rusos en el cielo, dijeron las autoridades locales, aunque advirtieron que era demasiado pronto para sacar conclusiones y que no confiaban en Rusia.
“Es demasiado pronto para decirlo. Esperemos y veamos, porque no se puede confiar en el enemigo, especialmente en los rusos”, dijo a The Associated Press Yaroslav Shanko, jefe de la administración de la ciudad de Jersón.
“Ha habido alto al fuego anunciado anteriormente más de una vez, y no tuvo ningún efecto en Jersón… y, digamos, una calma como esta a veces incluso da miedo”.
Shanko reconoció que la situación era inusual. Por lo general, viaja con un detector portátil de drones que capta constantemente drones sobrevolando, pero se había quedado en silencio, aunque dijo que seguía mirándolo de reojo, pero no mostraba nada.
La calma contrasta con la vida diaria en la ciudad, donde la gente resulta herida o muere casi todos los días, dijo.
Los servicios municipales planean aprovechar la pausa para realizar trabajos de servicios públicos que normalmente son demasiado peligrosos debido a la actividad constante de drones.
Minutos después de las 3 de la mañana, el impacto de varias explosiones de misiles balísticos sacudió Kiev mientras sonaban alertas antiaéreas en distintas partes del país.
Misiles balísticos rusos dañaron los terrenos de una universidad en Kiev, donde dejaron un muerto y 12 heridos, informaron funcionarios municipales. En Járkiv, la segunda urbe más grande de Ucrania, las autoridades dijeron que ataques a última hora del lunes provocaron la muerte de dos personas y que otras cuatro quedaron lesionadas.
En total, Rusia lanzó 16 misiles balísticos y más de 280 drones contra 11 regiones de Ucrania, dijo Zelensky.
“Es importante que el mundo vea que Rusia no muestra más que un deseo de matar y seguir librando la guerra”, dijo.
