
El análisis también identifica un aumento de las deportaciones derivadas de arrestos dentro de Estados Unidos y examina el impacto de las políticas migratorias de la actual administración.
Según el informe, más de dos tercios de las 980 mil deportaciones involucraron a migrantes interceptados inicialmente en la frontera. Sin embargo, las deportaciones relacionadas con arrestos dentro del territorio estadounidense aumentaron y representaron una proporción cada vez mayor.
De acuerdo con el documento, al excluir a quienes fueron devueltos en la frontera, el 61% de las deportaciones realizadas por ICE correspondió a migrantes indocumentados que llevaban al menos dos años en Estados Unidos. Mientras que el 15% correspondió a personas con 10 años o más de residencia en ese país.
Otro dato relevante es que sólo el 20% del total de las deportaciones durante el periodo analizado involucró a personas con antecedentes penales.
El informe señala que la medición de los resultados de la política migratoria de Trump enfrenta dificultades por la reducción de los reportes del DHS y las diferencias en la forma en que las autoridades contabilizan las deportaciones.
Para elaborar sus estimaciones, el instituto recurrió a datos publicados por el propio departamento y a registros obtenidos mediante solicitudes de acceso a la información, incluidos datos difundidos por el Proyecto de Datos de Deportación de la Universidad de California.
Los datos también muestran que las deportaciones del ICE incluyen una cifra récord de salidas voluntarias o autodeportaciones, en línea con la estrategia del Gobierno de Donald Trump para reducir la presión sobre el saturado sistema judicial de inmigración de Estados Unidos.
