
Según el último informe de situación difundido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las víctimas continúan aumentando a un ritmo de unas 100 diarias. Solo entre el 19 y el 26 de septiembre se registraron 809 nuevas víctimas, de las cuales 645 resultaron heridas y 164 murieron, siendo la gobernación de Lahj el frente más castigado por los recientes combates.
A la violencia directa se suma una crisis poblacional creciente, con un volumen de desplazamientos que ha aumentado más de un 50% en apenas ocho días. En total, 180 mil 513 personas se encuentran desplazadas a lo largo de 10 gobernaciones.
La OMS advirtió que la situación no requiere únicamente de una respuesta traumatológica, sino que constituye una emergencia sanitaria transversal debido a que estas familias se enfrentan a riesgos crecientes de contraer cólera, sarampión, malaria y dengue, sumado a las interrupciones en la atención de salud mental y enfermedades crónicas.
En este sentido, las autoridades sanitarias ya activaron alertas por cólera en dos asentamientos de desplazados internos en Adén, alcanzando los 7 mil 784 casos sospechosos en todo el país. Las malas condiciones de salubridad agravan la situación, ya que cerca del 40% de los hogares recién desplazados en la costa oeste extraen agua potable de pozos no protegidos o aguas superficiales.
Por otro lado, la extrema sobrecarga de heridos de guerra está desplazando la atención materna. Al menos dos hospitales en Marib y Ras Al Arah han tenido que suspender temporalmente los servicios integrales de atención obstétrica y neonatal de emergencia para redirigir sus quirófanos y a su personal médico hacia el tratamiento de los pacientes con traumatismos.
Ante esta crisis, la OMS reforzó su cadena de suministro logístico con el envío de nuevos equipos de salud y ha asegurado fondos de emergencia para dotarse de suministros que permitan hacer frente a los previsibles brotes epidémicos.
