
Ese recurso, con el que una persona pide a un juez federal que revise si su detención es legal, se convirtió en la principal vía para salir de los centros de ICE, ya que los inmigrantes presentaron 91,246 peticiones de habeas corpus desde enero de 2025, según el rastreador de ProPublica, más que en los tres gobiernos anteriores juntos.
Sin embargo, ganar ese recurso no siempre garantiza la libertad, de acuerdo con Bridget Pranzatelli, abogada del National Immigration Project, quien afirmó que han visto “un aumento muy, muy marcado de personas que son liberadas por un habeas y detenidas de nuevo muy rápido, muchas veces en violación de la orden de la corte federal”.
Según la investigación, uno de los casos más graves es el de Akram Mahmoud Omar, un palestino de 77 años que sufrió un infarto mientras estaba detenido en el “Camp 57”, el centro de ICE que opera dentro de la penitenciaría estatal de Angola, en Louisiana. Un juez federal ordenó en mayo de 2026 liberarlo en un plazo de ocho horas. Sin embargo, ICE lo volvió a detener en menos de 10 días, por lo que el tribunal tuvo que ordenar otra vez su liberación inmediata en junio y, en julio, prohibir de forma expresa que lo arrestaran de nuevo, según el expediente del caso Omar contra Acuna.
En Minnesota, la práctica fue todavía más rápida, ya que siete inmigrantes fueron detenidos otra vez antes siquiera de salir del edificio federal Whipple, cerca de Minneapolis. “No creo que sacar a alguien de un edificio y llevarlo directo a los brazos de cuatro o más agentes cumpla con la orden de la corte”, dijo Daniel Suitor, abogado de dos de esos hombres.
Ante esos casos, los tribunales empezaron a reaccionar, y en octubre la Corte de Apelaciones del Décimo Circuito rechazó cerrar el caso de Kaveh Abedi, un iraní que llegó al país a los 10 años y tiene una protección que impide deportarlo a Irán, porque el gobierno tiene un “patrón demostrado” de volver a detener a inmigrantes que ganaron un habeas, de acuerdo con el fallo del tribunal. Los jueces también concluyeron que ICE violó sus propias reglas al no darle una entrevista inmediata tras su detención.
Asimismo, en Louisiana un juez federal declaró en desacato a un alto funcionario de ICE y ordenó liberar a Ibrahim Mohammed, un etíope que había sido detenido en tres ocasiones, mientras que jueces de Pensilvania y Minnesota también han sancionado o amenazado con sanciones a las autoridades migratorias por casos similares.
Varios abogados relacionaron buena parte de estos arrestos con la expansión de las deportaciones a terceros países. “Está muy ligado a la explosión de acuerdos con terceros países, sobre todo de África, en los últimos cuatro meses”, explicó Susanna Booth, del Amica Center for Immigrant Rights.
Se trata de personas que ganaron una protección conocida como retención de la deportación, que impide enviarlas a su país de origen, pero no a otro. De hecho, una guía del Departamento de Seguridad Nacional de febrero de 2025 permite buscar esa vía para quienes tienen esa protección y para quienes ICE había liberado porque su deportación no parecía posible, según el Servicio de Investigación del Congreso (CRS). “Siempre ha sido la ley, solo que no se practicaba”, resumió Nora Ahmed, de la ACLU de Louisiana.
En la práctica, unas 25,000 personas ya fueron enviadas a más de dos docenas de países que no son los suyos, aunque la mayoría terminó en México, según la agencia AP. Entre esos destinos está Liberia, que aceptó recibir a 1,200 deportados de otras nacionalidades, y la medida incluso ha alcanzado a mexicanos deportados a Guatemala y Honduras.
Ante este escenario, los abogados buscan que cada orden de liberación incluya condiciones que frenen una deportación inmediata. Entre las medidas que ya aplican destacan:
– Pedir al juez que obligue al gobierno a avisar con al menos tres días de anticipación antes de intentar deportar de nuevo a la persona
– Preparar con anticipación un segundo habeas para presentarlo antes de que ICE traslade al cliente a otro estado con jueces menos favorables
– Revisar si la persona puede pedir asilo, ya que una corte anuló una regla de 2023 que impedía a muchos migrantes obtenerlo, lo que ya permitió a dos egipcios en Louisiana ganar esa protección tras ser detenidos de nuevo
Aun así, muchas personas quedan detenidas sin un plan claro de deportación, mientras los casos de habeas tardan meses en resolverse en estados como Louisiana y Texas. “Podemos ganar la batalla, pero vamos a perder la guerra”, advirtió Jonah Eaton, abogado de la organización UnLocal.
Además de lo que ocurre en las cortes, el procedimiento que ICE fijó en un memorando de julio de 2025 para las deportaciones a terceros países deja poco margen para reaccionar, por lo que conviene conocer sus reglas:
– Si el país de destino ofrece garantías de que no habrá persecución ni tortura y el Departamento de Estado las considera creíbles, la deportación puede hacerse sin más trámites
– Si no, ICE entrega un aviso por escrito que nombra el país de destino, en un idioma que la persona entienda
– ICE no pregunta si la persona tiene miedo de ser enviada a ese país, por lo que ella debe expresarlo de inmediato
– La agencia suele esperar 24 horas tras el aviso, aunque en casos urgentes puede hacerlo en seis horas
Por eso, quienes tienen una protección contra la deportación deben guardar copias de sus órdenes judiciales, compartirlas con un familiar y tener a la mano el contacto de un abogado que pueda actuar en menos de un día. Además, la Suprema Corte, que en septiembre permitió que continúen estas deportaciones, escuchará los argumentos del caso el 9 de diciembre de 2026, y también revisará si los inmigrantes tienen derecho a una audiencia de fianza, dos decisiones que podrían cambiar el panorama para miles de familias.
