
La autopsia estableció que la menor murió por ahorcamiento previo a la suspensión. Ese resultado puso en duda la hipótesis inicial de un suicidio o de un accidente con un columpio artesanal instalado en el corredor de la vivienda.
La investigación por la muerte de Jhady Sofía Osorio Mesa cambió de rumbo luego de que la autopsia estableciera un homicidio por ahorcamiento previo a la suspensión. Con ese resultado, Fiscalía, Policía judicial y autoridades locales concentran las pesquisas en el entorno de la finca de Frontino y analizan si el autor contó con apoyo.
La Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Frontino pidieron a la Fiscalía General de la Nación que el caso se examine bajo la hipótesis de un presunto feminicidio agravado.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, anunció la recompensa y afirmó: “Desde la Gobernación de Antioquia ofrecemos una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita identificar, capturar y llevar ante la justicia al responsable de este crimen atroz”.
Rendón sostuvo que la Secretaría de las Mujeres de Antioquia acompaña a la familia en la ruta judicial, con orientación jurídica y atención psicológica. También anticipó que esa dependencia solicitará a la Fiscalía que investigue la hipótesis de feminicidio.

El mandatario reclamó avances en el expediente: “Pido a la Fiscalía General de la Nación actuar con celeridad y contundencia en este y en todos los casos de feminicidio en Antioquia”.
El diario El Tiempo informó que consultó a peritos de la Fiscalía que vincularon la secuencia de hechos con un agresor de gran destreza física. El análisis contempla el sometimiento de la niña, la asfixia mecánica y el posterior levantamiento del cuerpo para dejarlo suspendido.
De acuerdo con esa reconstrucción, el responsable habría actuado con rapidez dentro del margen en que la menor estuvo sola. El perfil ubica su posible edad entre los 20 y los 50 años por la fuerza funcional que habría requerido para alterar el escenario.
Los peritos consultados por el medio mencionado señalaron que las tareas rurales pueden mantener activas esas capacidades físicas incluso entre hombres de mediana edad. La investigación también incorpora una determinación sobre el género del sospechoso.
La autopsia concluyó que la suspensión fue posterior a la asfixia letal. Esto indica que el agresor habría aplicado fuerza sobre el cuello antes de utilizar el lazo dispuesto para el columpio.

Los investigadores revisan lesiones traumáticas y desgarros internos que, según la línea técnica de la Fiscalía, podrían revelar la intervención de otra persona con una fuerza física superior a la de la víctima.
También analizan la altura de la suspensión y la complejidad de los nudos. Esos elementos no coincidirían con las capacidades motrices ni con la estatura de una niña de 10 años.
El perfil criminal que elaboran analistas forenses y criminológicos se concentra en el tiempo disponible para cometer el crimen y manipular la escena. La familia sostiene que Jhady Sofía permaneció sola durante cerca de 50 minutos.
Según la reconstrucción publicada por el diario regional El Colombiano, la cuidadora salió de la finca a las 3:30 p. m. del 23 de septiembre de 2026. El padre regresó a las 4:20 p. m., tras ir al casco urbano a comprar materiales para un proyecto familiar de codornices.
Al volver, el hombre encontró a la niña suspendida del cuello en el corredor exterior. El lazo estaba amarrado a una viga donde la familia planeaba construir un columpio que todavía no estaba terminado.

El padre la desamarró e intentó reanimarla antes de pedir ayuda. Vecinos y rescatistas llegaron a la propiedad, pero la menor ya no tenía signos vitales.
La Noticia Criminal de la Fiscalía registró que la Policía no envió patrullas hasta la vereda por problemas de orden público en el municipio. El Cuerpo de Bomberos coordinó la atención y trasladó el cuerpo al hospital María Antonia Toro de Elejalde.
En ese centro médico, los investigadores detectaron un surco de fricción en las regiones hioidea e infrahioidea del cuello. En un comienzo, esos hallazgos abrieron las hipótesis de suicidio o accidente.
La finca donde ocurrió el crimen está en la vereda Las Cabras, a unos 20 minutos del casco urbano de Frontino. Jhady Sofía vivía allí con sus padres, Irma Estela Mesa y Jader Osorio.
La menor cursaba sexto grado en la Institución Educativa Pedro Antonio Elejalde, sede Las Mercedes. Según el relato de su madre, quería ser diseñadora, profesora o psicóloga.
El perfil en construcción considera que el agresor pudo conocer las rutinas de la propiedad. Los investigadores creen que sabía a qué hora se retiraba la cuidadora y cuánto tiempo tenía antes del retorno del padre.
Esa hipótesis refuerza la posibilidad de que el responsable fuera una persona conocida en el sector o alguien cuya presencia resultara habitual para los habitantes de la zona rural.
