Pagaron hasta $4 mil por trampa en examen UNAM; ofrecieron suplantar identidad

La UNAM informó durante el proceso de admisión 2026 que detectó irregularidades, bloqueó exámenes por conductas contrarias a la convocatoria, identificó patrones de comportamiento atípicos, presentó una denuncia penal el 3 de julio por posibles prácticas fraudulentas y anunció posteriormente la integración de una comisión técnica para revisar el proceso.

Además de la tradicional venta de preguntas y respuestas, el mercado en torno al concurso de ingreso migró a asistencia en tiempo real vía apps de mensajería.

El concurso de selección para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estuvo acompañado de un mercado paralelo que ofreció materiales, supuestos reactivos y asistencia durante la aplicación del examen de admisión a licenciatura 2026.

Una investigación de Excélsior basada en la revisión de conversaciones en WhatsApp y Telegram, capturas de pantalla, archivos compartidos y material digital que circuló entre aspirantes permitió identificar un patrón mediante el cual diversos grupos privados promocionaron bancos de preguntas, lecturas resueltas, asistencia remota e, incluso, suplantación de identidad durante la prueba.

Así, de la comercialización de los tradicionales “bancos de preguntas”, la asistencia migró al apoyo en tiempo real durante la aplicación del examen.

“Antes, el alumno todavía tenía que memorizar cientos de preguntas; ahora, con grupos de Telegram, la asistencia puede darse en tiempo real”, explica Luis Ángel Maciel, docente con 20 años de experiencia preparando aspirantes para exámenes de admisión.

El esquema comenzó semanas antes de la aplicación del examen, mediante la captación de aspirantes en redes sociales, quienes fueron dirigidos a grupos privados de WhatsApp y Telegram con la promesa de recibir guías, material de estudio o recursos gratuitos.

Conforme se acercaban las fechas del concurso, la oferta evolucionó hacia la venta de paquetes —como el denominado ‘Pa’ que te quedes’—, con precios que iban de 200 a mil 500 pesos, presentados como acceso a bancos de preguntas de aplicaciones anteriores, lecturas resueltas y otros materiales que, según los administradores de los grupos, podrían repetirse en el examen.

Otros, con un costo de hasta cuatro mil pesos, incluían la presunta realización completa del examen mediante suplantación de identidad.

Durante los días de aplicación, la estrategia se intensificó. De acuerdo con los mensajes revisados por este diario, los administradores promovieron el acceso a canales privados y ofrecieron servicios descritos como “respuestas en tiempo real”, “filtración directa con la versión exacta y completa” o “ayuda en la resolución”, a cambio de pagos adicionales.

Venta de respuestas y suplantación manchan el examen de UNAM; patrón recurrente de comercialización

En Grupos privados como WhatsApp y Telegram se comercializaron paquetes clandestinos de reactivos, asistencia remota e incluso realización completa de la prueba de ingreso.

Entre ofertas de $200 por archivos digitales y esquemas que llegaban hasta $4,000 por la presunta realización completa del examen mediante suplantación de identidad, el concurso de selección para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estuvo acompañado por la actividad de un mercado paralelo que ofrecía materiales, supuestos reactivos y asistencia durante la aplicación de la prueba.

Una investigación de Excélsior, basada en la revisión de conversaciones en WhatsApp y Telegram, capturas de pantalla, archivos compartidos y otro material digital que circuló entre aspirantes, permitió identificar un patrón mediante el cual diversos grupos privados promocionaban bancos de preguntas, lecturas resueltas y, en algunos casos, asistencia remota durante el examen.

El hallazgo muestra la evolución de un modelo de negocio que pasó de comercializar los tradicionales “bancos de preguntas” a ofrecer, presuntamente, apoyo en tiempo real durante la aplicación del examen.

Antes el alumno todavía tenía que memorizar cientos de preguntas; ahora, con grupos de Telegram, la asistencia puede darse en tiempo real”, explica Luis Ángel Maciel, docente con 20 años de experiencia preparando aspirantes para exámenes de admisión.

Así operaba la oferta

Las conversaciones, capturas y materiales revisados por este diario muestran un patrón recurrente de comercialización.

El esquema comenzaba semanas antes de la aplicación del examen mediante la captación de aspirantes en redes sociales, quienes eran dirigidos a grupos privados de WhatsApp y Telegram con la promesa de recibir guías, material de estudio o recursos gratuitos.

Conforme se acercaban las fechas del concurso, la oferta evolucionó hacia la venta de paquetes con precios que iban de $200 a $1,500, presentados como acceso a bancos de preguntas de aplicaciones anteriores, lecturas resueltas y otros materiales que, según los administradores de los grupos, podrían repetirse en el examen, como el denominado paquete “Pa’ que te quedes. En algunos casos, además, se ofrecían servicios de mayor costo —de hasta $4,000— que incluían la presunta realización completa del examen mediante suplantación de identidad. Durante los días de aplicación, la estrategia se intensificó. Excélsior revisó mensajes en los que administradores aseguraban contar con “las preguntas que vinieron en tu examen UNAM”, promovían el acceso a canales privados y ofrecían servicios descritos como “respuestas en tiempo real”, “filtración directa con la versión exacta y completa” o “ayuda en la resolución”, a cambio de pagos adicionales.

La trampa.

En otros mensajes revisados por este diario también se ofrecía la posibilidad de que terceros realizaran completamente el examen, solicitando documentos personales y videos del aspirante como parte del proceso.

De la memorización al apoyo en tiempo real

De acuerdo con el análisis de Maciel, la reutilización recurrente de reactivos por parte de las universidades fue, durante años, el insumo principal de las academias para enviar profesores a memorizar preguntas. Sin embargo, la migración a modalidades a distancia y el uso de mensajería encriptada transformaron el impacto del fenómeno.

Antes el aspirante que adquiría esos servicios aumentaba su puntaje en cierto margen porque dependía de su capacidad de memorizar las preguntas. Hoy, con la asistencia en tiempo real, ya no tiene que memorizar nada; únicamente verifica si lo que le envían coincide con su pantalla.”

Este cambio, señala, podría explicar por qué la ayuda externa tendría un impacto potencialmente mayor que en procesos presenciales.

El análisis coincide con el contexto que actualmente investiga la UNAM, luego de detectar comportamientos atípicos en los resultados del primer examen de licenciatura aplicado completamente en línea y anunciar la integración de una comisión técnica para revisar el proceso.

Una industria en un limbo normativo

El crecimiento de este mercado paralelo ocurre en el marco de una industria que ha proliferado sin una regulación específica ni supervisión oficial.

Hace 20 años no identificaba más de cinco escuelas de preparación; hoy calculo que existen más de 30 academias formalizadas, además de una constante ramificación de nuevos cursos, señala Maciel.

Cualquiera puede abrir un curso porque no existe una regulación.

A juicio del especialista, parte de la oferta comercial basa su promoción en presumir puntajes perfectos o elevados porcentajes de ingreso, cifras que, advierte, deben analizarse con cautela considerando que históricamente sólo alrededor de uno de cada diez aspirantes logra ingresar mediante el concurso de selección.

No sabemos si los resultados que publican en redes corresponden realmente a alumnos del curso o a profesores inscritos para inflar estadísticas. Si la UNAM sólo admite aproximadamente al 10% de los aspirantes, desconfía cuando un curso promete tasas del 70% u 80%. El curso debe elegirse por cuestiones académicas, no por promesas difíciles de comprobar.

Menos tras las investigaciones

A diferencia de convocatorias anteriores, en las que numerosos cursos difundían en redes sociales publicaciones destacando puntajes perfectos o altos niveles de ingreso, tras la aplicación del examen de este año esa disminuyó de forma visible.

Para Maciel, este cambio coincide con el anuncio realizado por la UNAM sobre la apertura de investigaciones y acciones legales relacionadas con presuntos actos de fraude durante el concurso de selección.

Muchos cursos prefirieron no verse vinculados con las investigaciones ni con el estigma que surgió en redes sociales. Decidieron guardar silencio mientras las autoridades revisan lo ocurrido.

Corresponderá a la UNAM, a la comisión técnica creada para revisar el proceso y, en su caso, a las autoridades competentes, determinar el alcance de las posibles irregularidades, establecer si algunas de estas prácticas incidieron en los resultados del concurso de selección y deslindar las responsabilidades que correspondan.

Consultada por este diario sobre el patrón de operación documentado en redes de mensajería y la actividad de estos grupos, la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM remitió a Excélsior el comunicado emitido desde inicios de julio. En dicho documento, la Universidad informó que presentó una denuncia penal ante las autoridades competentes por “prácticas ilegales de personas y empresas que engañaron a familias y vendieron servicios fraudulentos”.

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