En el Patio Central de Palacio Nacional, entre aplausos, rostros conocidos y ausencias que también dijeron algo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rindió su Segundo Informe de Gobierno. A diferencia del año pasado, cuando el nuevo gobierno aún caminaba sobre el impulso de su primera etapa y la figura de Andrés Manuel López Obrador seguía pesando de forma más visible en el ambiente político, esta vez la Mandataria llegó con un mensaje propio: la Cuarta Transformación sigue, no hay ruptura y el poder, dijo, debe ejercerse con sencillez. Durante una hora con seis minutos, Sheinbaum Pardo habló de seguridad, economía, programas sociales, salud y de la relación entre México y Estados Unidos, pero entre las cifras y los resultados se abrió paso un discurso político que parecía responder —sin mencionarlos— a varios episodios que han sacudido a su movimiento en las últimas semanas. Más de 300 invitados arroparon a la Mandataria. En las primeras filas se acomodaron integrantes de su gabinete, legisladores, ministros de la Suprema Corte, gobernadores y representantes de la iniciativa privada. Su esposo, Jesús María Tarriba, y su madre Annie Pardo ocuparon un lugar privilegiado frente al escenario principal. También llamó la atención la presencia en primera fila de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, en medio de la polémica generada por audios difundidos recientemente sobre presuntas gestiones relacionadas con su visa estadounidense. A unos metros, el círculo encargado de la seguridad de la Presidenta estaba completo: los secretarios de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo; de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles; de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Desde la tercera fila, el empresario Carlos Slim seguía el mensaje junto con otros hombres y mujeres de negocios. Los aplausos aparecieron varias veces. Uno de los más prolongados llegó cuando Sheinbaum Pardo presumió la reducción de los homicidios dolosos. Otro, cuando defendió la soberanía nacional frente a Estados Unidos. Sin mencionar a Rubén Rocha Moya —gobernador de Sinaloa con licencia, señalado por Estados Unidos por vínculos con el crimen organizado— ni el retiro de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán —hijo del expresidente López Obrador—, Sheinbaum Pardo lanzó una advertencia a los integrantes de la llamada Cuarta Transformación. “Que nadie se equivoque, aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos, lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad”, afirmó. También apareció otro de sus mensajes recurrentes: el llamado a la sencillez. En contraste, la presencia de la gobernadora de Sinaloa, Graciela Domínguez Nava, tuvo una lectura política inevitable. También faltaron los hijos del expresidente López Obrador y Beatriz Gutiérrez Müller. Al primer Informe de Gobierno, Andrés Manuel López Beltrán sí acudió. Tampoco estuvieron dos de los protagonistas de Morena en el escenario político nacional: Adán Augusto López, coordinador de la bancada morenista en el Senado, y Gerardo Fernández Noroña.
Sin Adán, Andy o Rocha Moya, Sheinbaum lanza: la 4T sigue
