
El incidente ocurrió en las inmediaciones de Perry Street, cerca de la intersección con la calle 7. Tras recibir el reporte de disparos, elementos de la Policía de Erie acudieron al lugar y encontraron al sospechoso atrincherado en una vivienda.
Los agentes intentaron que el individuo se entregara, lo que dio paso a un enfrentamiento que se prolongó durante varias horas. Al término de la intervención, las autoridades confirmaron que el presunto responsable había muerto.
De acuerdo con los reportes difundidos sobre el caso, dos mujeres fueron encontradas sin vida en la calle, frente a una vivienda, mientras que las demás víctimas fueron localizadas en el interior del inmueble.
Entre las nueve personas fallecidas se encuentran dos niños. El presunto atacante también figura entre los muertos, por lo que las autoridades consideran que su fallecimiento ocurrió a consecuencia de una lesión de bala autoinfligida.
El tiroteo movilizó a los cuerpos policiales de Erie, localidad ubicada en el estado de Pensilvania, en el noreste de Estados Unidos. Los agentes acudieron después de recibir el aviso de un tiroteo en la zona.
Rick Lorah, jefe del Departamento de Policía de Erie, confirmó la muerte del sospechoso y señaló que, con base en la información disponible, no existía una amenaza activa para la población.
Lorah también expresó sus condolencias por lo ocurrido y señaló que el caso representa uno de los momentos más difíciles que han enfrentado los agentes e inspectores del departamento.
Las autoridades confirmaron así que el presunto atacante murió y que no existía un peligro continuo para la población tras el operativo policial. La información disponible no precisa si se han establecido las circunstancias que llevaron al tiroteo ni si existe algún vínculo entre el sospechoso y las víctimas.
