
Agentes de la Policía llegaron a la propiedad con una circular roja de Interpol para detener al hombre, quien presuntamente vivía bajo una identidad falsa en Colombia. El comandante de la Policía Antioquia, coronel Luis Fernando Muñoz, afirmó que también habría alterado sus huellas dactilares para evitar ser identificado durante controles oficiales.
Según El Colombiano, el caso de Di Dio permaneció abierto pese a que, en sus primeras etapas, la responsabilidad judicial recayó sobre Marie-Thérèse García, concuñada de la víctima. García fue capturada en 2023 y recibió una condena de 25 años de prisión el 3 de julio, tras un proceso en la justicia francesa.
El cadáver de Corinne Di Dio fue encontrado el 28 de junio de 1995 dentro de una maleta arrojada al Sena, en Yvelines, a unos 40 kilómetros de París. La identificación de la mujer se confirmó en 1997, después de análisis forenses sobre los restos recuperados del río.
Los peritos determinaron que la víctima tenía 14 heridas de arma blanca y que sus extremidades habían sido cortadas con una precisión que las investigaciones asociaron a un procedimiento profesional. Esa hipótesis llevó a que Márquez Gómez fuese conocido como “El Descuartizador”.
Las primeras indagaciones no aportaron rastros de sangre ni ADN que implicaran de forma directa a los sospechosos. La investigación fue suspendida en 2000 por falta de pruebas, una decisión que se ratificó en 2008.
Una llamada interceptada en 2013 permitió reabrir el expediente y orientó las pesquisas hacia García y Márquez Gómez. Los investigadores franceses tampoco descartaron que ambos hubieran mantenido una relación sentimental, aunque el motivo de la participación del exesposo de Di Dio no quedó establecido, de acuerdo con el diario El Español.
La víctima era madre del único hijo que tuvo con Márquez Gómez. El Español informó que ambos habían tenido un niño en 1991, durante la relación que mantuvieron en París antes de separarse.
Márquez Gómez ya había sido detenido el 11 de noviembre de 2017 en Utrera, Sevilla, después de permanecer oculto durante años. La Policía española lo localizó tras intervenir una llamada que realizó a su hijo para felicitarlo por su cumpleaños, relató el medio de comunicación.

El inspector jefe Pedro Agudo, responsable de la Unidad Adscrita a los Tribunales de la Policía Nacional, había concentrado la búsqueda en las comunicaciones del joven. Los investigadores fijaron como fechas de vigilancia el cumpleaños del hijo y las celebraciones del 24 y el 31 de diciembre, ante la posibilidad de que padre e hijo retomaran el contacto.
La llamada permitió ubicar un teléfono asociado a una tarjeta de pago y seguir los movimientos de Márquez Gómez por la provincia de Sevilla. El fugitivo cambiaba de domicilio cada tres o cuatro meses y, al momento de la detención, residía junto a su hermano Ángel en un departamento de la calle Herradura de Utrera.
Los contratos de alquiler, los recibos de servicios y el buzón del edificio figuraban a nombre de sus padres, Francisco Márquez y Encarnación Gómez, residentes en Gandía, Valencia. Márquez Gómez evitaba conducir y reducía sus salidas a visitas a una plantación de marihuana, compras y algunos recorridos breves por el barrio.
Nacido el 13 de octubre de 1960 en Charleroi, Bélgica, Márquez Gómez era hijo de españoles que habían emigrado para trabajar. En España había sido condenado por robos a bancos cometidos durante la década de 1980, delitos para los que utilizaba disfraces, pelucas y prendas destinadas a ocultar su rostro, contó El Español.
Tras salir de prisión se instaló en Francia, donde conoció a Di Dio y trabajó en un supermercado de París. Antes del asesinato, la justicia francesa había solicitado su extradición por llevarse a su hijo a España sin autorización de la madre; fue detenido en 1994 y regresó a Francia para cumplir una pena de prisión.
La justicia española también lo condenó por narcotráfico junto con su hermano Ángel. La Audiencia Provincial de Almería le impuso en octubre de 2012 una pena de cuatro años de prisión y una multa de 4 millones de euros por liderar una organización que intentó introducir hachís procedente de Marruecos en las costas andaluzas.
La operación frustrada involucraba 2.335 kilos de droga distribuidos en 78 fardos, cuyo valor en el mercado ilegal fue calculado en 3,2 millones de euros. Márquez Gómez obtuvo libertad provisional antes del juicio y se convirtió en fugitivo.
Además del proceso por el asesinato de Di Dio, un tribunal de Burdeos, Francia, abrió una causa contra él por presuntamente integrar una red de tráfico de estupefacientes entre América Latina, Europa y África.
