Recuerdos de un Tula que se fue…. Y que hoy es terror y asesinatos
Por Gabriela Tovar González
Cuántos tulenses no recordamos aquellos tiempos de nuestra infancia. Las tardes de patinar en el atrio de la Catedral con los amigos, pasear en bicicleta en la zona del jardín municipal donde todavía transitaban los vehículos, jugar en el jardín hasta altas horas de la noche sin nada que temer, ninguna preocupación y sólo observar el hermoso kiosco de cantera rosada, donde jugábamos y reíamos animadamente.
Vaya tiempos que se fueron y que comparados con el Tula de hoy, no tienen nada en común. La ciudad creció y aquellos niños que éramos, hoy adultos, vemos la gran diferencia en las etapas de esta localidad, la cual se transformó literalmente en terror y desconfianza.
Hoy las calles de Tula lucen vacías después de las 7:00 de la noche, nadie sale y en el ambiente se percibe un olor a miedo, a terror literalmente, porque no se sabe qué podría pasar en la calle y es mejor no arriesgarse ante los asesinatos que se han vivido en los pocos días que van de este 2026.
Son apenas 13 días y ya van 10 muertos en diferentes circunstancias, principalmente asesinatos que tienen que ver con la disputa de los grupos criminales que pelean “la plaza” por la venta de drogas y huachicol.
Esta gente se mata a cualquier hora y en cualquier lugar, se persiguen a balazos cuando van en vehículos y así recorren diversas calles de las colonias de Tula, o algo peor, asesinan a familiares de sus enemigos o de quienes los han traicionado.
Las peleas de estos grupos siguen aumentando, nada la detiene y la gente literalmente busca refugiarse, evitar ser “blanco” de estos delincuentes que nada ni nadie les importa, sólo acabar con sus contrarios.
Y ya vimos que esto le ocurrió a una señora y otro hombre que fueron víctimas de balas perdidas, a la mujer le tocó en una carnicería en la céntrica calle de 5 de Mayo, donde recibió una herida en la pierna. ¿y quién hizo algo ante este atroz hecho? Muy seguramente, las víctimas pagaron sus gastos por algo que les tocó simplemente por estar en el lugar equivocado.
¿Dónde quedó la tranquilidad de aquellos años en que Tula era sólo un pueblo, donde los padres trabajaban y los hijos estudiaban? ¿dónde casi todas las familias se conocían y en la zona cercana del jardín sólo había casas habitación y en la Calzada Melchor Ocampo existían las casas de los más “ricos”, una especie de zona residencial de los más adinerados del pueblo?
Qué bellos recuerdos que sólo quedan en la mente de quienes los vivimos y que hoy padecemos el flagelo de la delincuencia y de gente de fuera, que llegaron de Jalisco o el Estado de México, que se han visto involucrados en los recientes asesinatos y que seguramente pertenecen a los grupos delincuenciales que no sólo están acabando con Tula, sino con todo el país, mientras que las autoridades de todos los niveles sólo observan sin tener intenciones de poner orden “en la casa”.
Y es que vemos cómo se pasean los soldados, ya sea de la guardia nacional, la policía municipal o estatal, y el ejército. Da miedo verlos, pero da tristeza y coraje cuando observamos que de nada sirven, pues las cosas empeoran cada vez más en este municipio.
¿De que han servido las estrategias, supuestamente del mando coordinado, donde intervienen todas las corporaciones policiacas, para, supuestamente, defendernos?
La violencia no se detiene y algo es seguro. Los grupos criminales se sienten seguros, transitan por las calles y con toda tranquilidad hacen sus “negros” negocios de venta de drogas o extracción de huachicol.
Muchos nos preguntamos ¿dónde quedó aquel hermoso pueblo de Tula y sus tardes de juegos en las calles, afuera de nuestras casas, o en el jardín municipal?
