Fraudes, piratería y trata, negocios ilícitos que crecerán con la Copa Mundial 2026
El Mundial expone a turistas y aficionados a fraudes, piratería y violencia, mientras el gobierno de México carece de políticas preventivas claras. La ausencia de estrategias, advierten expertos, deja un vacío que el crimen organizado aprovecha con rapidez.
En medio de la algarabía y la expectativa por la celebración de la Copa Mundial de Futbol 2026, los grupos criminales van por su tajada con riesgos crecientes para turistas y aficionados que, hasta ahora, no parecen tener la protección de políticas preventivas implementadas por el gobierno de México.
En el país, las condiciones de seguridad y la conducta de las organizaciones criminales no era un factor presente en las Olimpiadas de México 1968, ni en los mundiales de futbol de 1970 y 1986. Por lo tanto, no hay parámetros recientes en el país.
Con el Mundial 2026, a cinco meses de su inauguración prevista para el 11 de junio, el especialista en seguridad, Víctor Manuel Sánchez Valdés, ha identificado 10 riesgos relacionados con la fiesta mundialista que pueden afectar al turismo, o bien, que constituyen áreas de oportunidad para los negocios criminales.
Con base en las experiencias de mundiales recientes, así como de estudios realizados sobre conductas delincuenciales, el investigador pone sobre la mesa diferentes aspectos que van de la delincuencia común a intrincados esquemas de estafa, algunas de las cuales, advierte, ya están en activo.
Sánchez Valdés, doctor en políticas públicas por el CIDE, fue coordinador de Asesores de la Comisión Nacional de Seguridad, y en entrevista con Proceso advierte que para la fiesta mundialista se espera una cantidad importante de turistas con alto poder adquisitivo, lo que generará una derrama económica de la que el crimen organizado intentará tomar la mayor tajada posible.
El análisis del investigador proyecta dos categorías de riesgo: la primera, que atañe a la delincuencia común, así como a los episodios de violencia de los grupos criminales; la segunda, es por las vetas de negocios ilícitos.
En cuanto al primer apartado, Sánchez Valdés advierte que lo más obvio es la posibilidad de que los turistas-aficionados, el staff, los jugadores o las personas dedicadas a la prestación de servicios, sean víctimas de la delincuencia común o de una situación ajena al Mundial, pero de extrema violencia.
Se trata del riesgo de robos y otras amenazas de la delincuencia común, pero también de las condiciones de violencia que prevalecen en entidades como Jalisco y Nuevo León, donde la presencia de organizaciones criminales de distinto signo tienen con frecuencia enfrentamientos entre sí o con las fuerzas de seguridad.
En noviembre pasado, a menos de un kilómetro del Estadio Akron, en Zapopan, Jalisco, se contabilizaban 456 bolsas con restos humanos encontradas por colectivos de búsqueda con acompañamiento de autoridades. Desde tres años antes, en el mismo sector, se habían registrado hallazgos similares.
Según Sánchez Valdés, es un sector de riesgo, donde una organización delictiva, el Cártel Jalisco Nueva Generación, ha mantenido un control tan férreo que pudo desaparecer y enterrar restos de manera impune, por lo que su presencia y actividad son innegables.
En el caso de Nuevo León, el Estadio BBVA, se ubica en el municipio de Guadalupe, localidad conurbada a Monterrey con buenos indicadores de seguridad. No obstante, las barriadas que se extienden por las faldas del Cerro de la Silla se han caracterizado por la presencia de diferentes organizaciones criminales y en los periodos de mayor violencia, el municipio ha sido epicentro de barbarie.
Con otras características, la zona del Estadio Azteca, al sur de la Ciudad de México, también plantea diversos riesgos de seguridad, si bien es cierto, no con el poder de fuego de las organizaciones presentes en Jalisco y Nuevo León, sí con un registro significativo de criminalidad.
El investigador considera que las organizaciones criminales, sin embargo, no desearán correr riesgos de participar en actos masivos de violencia que les daría proyección internacional y una sobreatención de las autoridades, pero también, que el Estado no puede dejar de prever ataques o violencia con implicaciones masivas en un país tan violento como México.
El juego ya comenzó
Entre las ocho vetas de negocio identificadas como las principales actividades del crimen organizado relacionadas con el Mundial 2026, hay algunas que ya están en curso.
La primera de éstas es la venta de boletos falsos o duplicados, según Víctor Manuel Sánchez. La dimensión de la oferta es grande pues, de acuerdo con la firma candiense Check Point, especializada en ciberseguridad, ya suman miles los sitios apócrifos que utilizan la imagen de la FIFA.
Según el análisis de Check Point, citada por Sánchez Valdés, una revisión del espectro de internet permitió identificar que, hasta septiembre pasado, había ya 4 mil 300 sitios apócrifos que utilizaban la imagen de la FIFA, el Mundial 2026 o de las ciudades sede, con oferta de boletos falsos, transmisiones de partidos o mercancías pirata.
“Esto nos da una dimensión de la gravedad. Si para septiembre hay 4 mil 300 falsos, sólo en internet, quiere decir que se va a incrementar. Luego, una segunda parte que veremos en los días de partidos, será de personas que intentarán vender boletos de forma física, con características muy similares a los boletos legítimos y también hay que considerar que sobretodo esto se puede acrecentar –aunque no vamos a tener tantos partidos en las fases posteriores a las de grupo– cuando se den los cruces”, advierte el entrevistado.
Un primer acercamiento ya fue medido en Reino Unido. Conforme a las denuncias presentadas, las autoridades británicas han establecido que hasta ahora hay estafas valuadas en 165 mil libras esterlinas.
Para el investigador, la cifra no es muy grande, pero lo que observa es que se trata de un mercado de alta conectividad y conocimiento de internet, poco susceptible a ese tipo de estafas y con una delincuencia organizada no tan relevante como en México, donde la estafa en la venta de boletos falsos se puede esperar sea mucho mayor.
Víctor Manuel Sánchez toma como referencia el Mundial Brasil 2014, por tener un contexto más parecido al de México. Ahí, las
autoridades desarticularon una trama en la que estaban implicadas varias personas que vendían boletos, con un ingreso de 2
millones de reales por partido, cifra que equivale a unos 400 mil dólares a precios de 2014.
Para este año lo esperable es una cantidad superior de ingresos ilegales por boletaje, debido a que los precios de los boletos
han subido y de que, en el caso brasileño se hablaba de esa sola red, cuyos ingresos fueron de 17 millones de dólares.
Otra vertiente que es muy parecida a la primera, es el fraude con todos los servicios. Es decir, ofertas de hoteles en redes sociales, hospedajes, transportación, experiencias VIP, y alimentos y bebidas. La cuestiòn es que, previsiblemente, los turistas
que lleguen al Mundial procedentes de otros países, busquen servicios turísticos en destinos de playa, ciudades coloniales o con
atractivo para hacer turismo más allá de la fiesta mundialista.
El fenómeno ya ha sido identificado desde hace años en México, con la promoción de paquetes de bajo costo, por ejemplo a
Xcaret, que en realidad son estafas. Y de ese tipo de negocio ya hay rastros de delincuencia organizada.
“Hace unos meses, por ejemplo, se desarticuló una red de estafas en tiempos compartidos, vinculada al CJNG. Bajo esa lógica ya
tienen experiencia en vender servicios hoteleros de Airbnb, transportación terrestre, tours a diferentes partes, experiencias VIP y
largo etcétera, en el que puedan caer los propios turistas”, explica el académico.
“Bajo esa lógica ya tienen experiencia en vender servicios hoteleros, de Airbnb, transportación terrestre, tours a diferentes
partes, experiencias VIP y largo etcétera, en el que puedan caer los propios turistas”, advierte..
Anticipación de goles
Las vertientes de negocios criminales que se harán presentes en esta edición mundialista son fácilmente identificables, de acuerdo al doctor Víctor Manuel Sánchez.
Un ejemplo claro tiene que ver con la piratería, presente en los estadios de la Liga MX, así como en conciertos y eventos de
públicos masivos. La imposibilidad de que los aficionados compren productos auténticos o mercadería oficial, abre un mercado activo.
Con datos obtenidos de distintas fuentes, el investigador establece el mercado mundial de jerseys en 7.6 mil millones de dólares,
de los cuales, un 18% serán piratas.
Aun más cercano es el resultado de una encuesta realizada por Consulta Mitofsky el segundo semestre de 2025. Ahí, se
descubrió que el 20% de los encuestados está dispuesto a comprar jerseys pirata y el 8.4% afirmó que iba a comprar uno del
Mundial.
Víctor Manuel Sánchez considera que si ese dato se establece tomando en cuenta la Población Económicamente Activa, se
estaría hablando de 7 millones de personas en México dispuestas a comprar un jersey pirata.
Luego, explica, hay dos vertientes relacionadas con cierto perfil que tienen muchos de los turistas que llegan a eventos como el
Mundial, que buscan fiesta, ya consumen drogas y requerirán la provisión.
Y una vertiente más, relacionada a servicios sexuales y prostitución. Aquí podemos volver al ejemplo del Mundial de Brasil,
explica el entrevistado que la consultora Borgen, encuestó a trabajadoras sexuales de Río de Janeiro y encontró que duplicaron
lo que cobraban en el periodo del Mundial.
Eso nos da un indicativo de que la demanda se incrementó de forma importante y obviamente que el exceso de demanda propició un alza al doble de los precios, dándole a las redes de trata de personas con fines de explotación sexual, una ventana de negocio.
De hecho, el investigador apunta a detenciones recientes de presuntos criminales asociados a las organizaciones Unión Tepito y
Tren de Aragua, en la Ciudad de México. Dichas detenciones se han dado en momentos en que las personas detenidas estaban
acompañadas de mujeres víctimas de explotación sexual, llevadas a la Ciudad de México de distintas partes del país, mientras
que los de Tren de Aragua se encontraban en compañía de mujeres venezolanas o colombianas.
“Esto nos indica que esas organizaciones están trayendo mujeres preparándose para el periodo mundialista”, afirma.
Para el investigador algo similar está pasando con el trasiego de drogas, no sólo para las sedes mexicanas, sino que habrá mayor
demanda para las sedes en Estados Unidos y Canadá.
Las apuestas
Una aspecto más es el que tiene que ver con las apuestas. De acuerdo con Víctor Manuel Sánchez, las apuestas deportivas en el mundo están valuadas en mil 800 millones de dólares. Se considera que el 60% de las apuestas deportivas no se dan por vías legales, sino por vías informales, muchas veces a través de internet.
Se trata de plataformas que se alojan en paraísos fiscales y no pueden ser auditadas y que inclusive pueden operarse sin estar
necesariamente en el país paraíso.
“En México hay muchos esquemas, por ejemplo rifas de gota a gota que se han mediatizado últimamente, que dan pie a las
apuestas en lo físico.
Una vertiente más, es la extorsión, presente en amplios territorios del país, incluidas las ciudades sede mundialista como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
El agravamiento de la situación con el Mundial, dice, es que se instalarán muchos negocios y hay una cantidad importante que
ya está instalada para beneficiarse del evento.
Restaurantes, bares, tiendas, que se instalarán en las franjas de hoteles y que pueden ser sujetos de extorsión. De hecho, cita, la
última Encuesta Nacional de VIctimización de Empresas, que levantó el INEGI en 2023, tiene una cifra resultante: que cada 100
empresas, se considera que 15.3% han sido sujetas de extorsión.
“Lo lógico es que al menos una de cada 10 empresas del país ha sufrido extorsión y muchas se dan en los corredores más
rentables, porque ahí está la ganancia económica y además, dado que va a ser un evento corto, de 39 días, la capacidad de
reacción de las autoridades puede ser menor habida cuenta de los largos tiempos, la saturación y el tortuguismo que caracteriza
a las policías investigadoras.
Finalmente, Víctor Manuel Sánchez concluye que el Mundial 2026 abre enormes oportunidades al lavado de dinero.
“Muchos de estos negocios se tienen que poner con muy pocas semanas, instalan un restaurante o tienda, dices que vendió más
de lo que en realidad vendió, el SAT las autoridades no alcanzan a fiscalizar en 39 días lo que ingresó un negocio y permite un
blanqueo de capitales grande. Esa laguna por el tiempo y especificidad del evento ayuda a las organizaciones criminales a lavar dinero”.
Víctor Manuel Sánchez Valdés, quien es doctor en políticas públicas por el CIDE, expone que el gobierno de México sólo ha
emprendido acciones preventivas a través del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, mientras que Profeco no tiene
política especial definida para la Copa del Mundo que haya comunicado hasta ahora y mucho menos lo tienen las fiscalías o
secretarías de Seguridad, federales y de los estados.
Además, el país no tiene precedentes de un evento de la magnitud de un Mundial.
“Cuando tuvimos los mundiales del 70 o del 86, o las Olimpiadas del 68, las transmisiones por televisión y venta de productos no
era lo mismo y las organizaciones criminales eran distintas, tenían un tamaño diferente. Hay símiles o paralelismos que permiten ver qué es lo que pasa con grandes eventos, por ejemplo, en piratería.
Tanto en los grandes premios de Fórmula 1, el concierto de Taylor Swift, o los eventos de la NFL o la NBA a México, o festivales con diferentes artistas, se muestra luego esta imagen de cómo el artista o deportista va y le muestran los puestos de piratería, que venden mercancía con su cara y digamos que algunos hasta lo suben porque les parece raro en el contexto en el que regularmente se mueven.
Así que, las vertientes listadas por el investigador no tienen comparativo con algún evento en particular deportivo o de
espectáculos, no ha habido uno tan grande porque todos estos eventos, por lo general, salvo el Gran Premio de México,
congrega sobretodo público local; son mexicanos que llegan de distintas regiones y están habituados a estas estafas en venta de boletos y tratan de evitarlas.
“Quizás el símil más certero es el Gran Premio de Fórmula 1, que llegan fanáticos de Europa o Estados Unidos que vienen dos o
tres días, frente a 39 días que van a estar interactuando en la zona de Norteamérica”, concluye.
