Denuncian mala atención en muerte de 6 mexicanos bajo la custodia del ICE
El mexicano Ismael Ayala Uribe llegó a Estados Unidos siendo un niño. Murió el 22 de septiembre de 2025, a los 39 años, en un hospital de California, después de que el centro de detención de migrantes de Adelanto, donde llevaba un mes preso bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), lo atendiera en distintos momentos por un dolor que él mismo calificó como “10 sobre 10”.
Tenía un absceso en un glúteo y en los registros del caso publicados por ICE, no hay constancia de que el personal sanitario de Adelanto lo haya detectado, ni de que haya recibido otro tratamiento que analgésicos, pomada antinflamatoria y suplemento de fibra.
Seis de los 14 connacionales que han muerto bajo custodia del ICE desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca
fallecieron por complicaciones médicas, en un contexto donde organizaciones independientes e incluso organismos
gubernamentales han advertido sobre deficiencias sistemáticas en la atención sanitaria dentro del sistema de detención
migratoria.
Según datos de la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), durante el primer mandato de
Trump murieron 11 mexicanos bajo custodia del ICE; en el mandato completo de Joe Biden, cuatro. En poco más de un año del
segundo mandato de Trump ya van 14 bajo custodia directa del ICE, más dos muertos en operativos migratorios de la agencia.
Los expedientes que por ley el ICE ha publicado documentan otros casos igualmente reveladores. Lorenzo Antonio Bátrez Vargas, de 32 años, fue detenido el 3 de agosto e ingresó al centro de detención de Florence, Arizona, al día siguiente. En su
revisión inicial se documentó su historial de diabetes, mareo y visión borrosa; fue remitido a evaluación urgente y recibió
insulina y tratamiento para una herida en el pie izquierdo.
El 14 de agosto presentó dificultades respiratorias, sudoración, dolor de cabeza, náuseas y vómitos; dio positivo a covid-19 y fue aislado en observación médica. El 30, en las horas previas a su muerte, el reporte del ICE documenta que una enfermera registró
“sonidos pulmonares disminuidos y dificultad para respirar” y simplemente le aconsejó que notificara a los médicos si su
condición cambiaba. Poco después fue hallado inconsciente.
Óscar Duarte Rascón, de 59 años, padecía alzheimer, cáncer de riñón, convulsiones, hepatitis C, hipertensión y asma cuando el
ICE lo tomó bajo custodia en enero de 2025.
El propio reporte del ICE reconoce que al momento de su detención era incapaz de caminar, prestar consentimiento o articular
un discurso coherente, y que requería asistencia total para alimentarse, asearse y moverse.
Duarte Rascón –quien en 2005 fue condenado por abuso sexual infantil en Arizona– pasó meses en un hospital especializado en Phoenix, donde desarrolló complicaciones. En septiembre fue trasladado con falla multiorgánica. Su familia optó por no intervenir en las decisiones médicas y se aplicó un protocolo de no reanimación. Murió el 8 de septiembre de 2025 de insuficiencia respiratoria.
Entre 2017 y 2021 hubo 52 muertes; 95% eran evitables
Un informe de 2024 elaborado por las organizaciones estadunidenses ACLU, Physicians for Human Rights y American Oversight
–con más de 14 mil 500 páginas obtenidas mediante solicitudes de transparencia– concluyó que 95 por ciento de las 52 muertes
registradas bajo custodia del ICE entre 2017 y 2021 eran evitables con atención médica adecuada.
En 88 por ciento de los casos hubo diagnósticos incorrectos o incompletos; en 79 el tratamiento no cumplió normas basadas en
evidencia o llegó con retraso injustificado.
En enero de 2026, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental documentó que 57 por ciento de los adultos detenidos por la
Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) con posibles enfermedades, no recibieron las
evaluaciones requeridas y que el personal omitió chequeos obligatorios en aproximadamente 40 por ciento de los casos
revisados
