Importante hallazgo de la cultura Tolteca fue localizado muy cerca de la zona arqueológica e integra restos óseos de infantes en dos tumbas, además de relieves y cerámica, entre otros

Importante hallazgo de la cultura Tolteca fue localizado muy cerca de la zona arqueológica e integra restos óseos de infantes en dos tumbas, además de relieves y cerámica, entre otros

Muy cerca de la zona arqueológica de los Atlantes de Tula fueron hallados dos relieves, uno con la imagen de un felino y otro del Dios Tlahuizcalpantecuhtli, además de restos óseos de seis infantes y objetos como cerámica, líticos y malacológicos.

Este hallazgo se cree que es de una estructura de élite y dos lapidas toltecas grabadas y amplía el conocimiento sobre una de las civilizaciones fundamentales del país y confirma su gran valor patrimonial, ya que fortalecen la memoria colectiva, aseguraron este lunes arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Los trabajos de salvamento e investigación se derivaron del proyecto de saneamiento del río Tula que se inició desde el 2018 y donde se han hecho algunas excavaciones en la zona destinada a una planta de tratamiento de aguas residuales que se encuentra en la colonia 16 de Enero en Tula, muy cerca de donde se encuentra la zona ona arqueológica de Los Atlantes.

En esta labor se encontró la estructura de un edificio en el que se encontraron dos lápidas que formaban parte de la decoración de la pirámide B, así como seis entierros y varios objetos, edificio al que se le dio el nombre de “Estructura II”, y empezó a ser documentado desde mayo de este año.

La planta de tratamiento de la 16 de Enero forma parte del proyecto de colectores marginales que ejecuta la Comisión Estatal de Agua y Alcantarillado del gobierno del estado de Hidalgo y que además es parte complementaria del saneamiento del río Tula.

El arqueólogo encargado del proyecto de salvamento arqueológico dio a conocer que la infraestructura localizada corresponde a los restos de un palacio de aproximadamente 40 por 80 metros de superficie, a unos 100 metros de la zona arqueológica

Este edificio incluía representaciones de chalchihuites, que son piedras verdes asociadas con el poder y la riqueza, además de dos lápidas que habrían sido desprendidas de la pirámide B o Templo de Tlahuizcalpantecutli, este último ubicado en la zona ona arqueológica de Tula y en cuya cima descansan los atlantes.

Gamboa Cabezas dio a conocer mediante el Instituto Nacional de Antropología e Historia que en una de las lápidas se puede observar la representación del dios Tlahuizcalpantecuhtli, que es una advocación a Quetzalcóatl, y en la otra lápida se observa un felino y ambos grabados se encuentran en la pirámide B de la zona arqueológica de Tula.

Asimismo, dio a conocer que este hallazgo podría dar cuenta de una autolegitimación, “en una época en la que el área nuclear de Tula quizá ya no era tan sagrada y las personas de la periferia vinieron al palacio y tomaron los símbolos necesarios para poder decirse y sentirse toltecas”.

Este descubrimiento también permite constatar que la pirámide B estaba completamente rodeada de estas piedras, pero que varias fueron retiradas, pues cuando el arqueólogo Jorge R. Acosta exploró el templo, a mediados de 1940 no encontró lápidas en el lado oeste, sin embargo, por la orientación que tienen las lápidas halladas recientemente, se comprueba que iban en la zona en la que faltan.

Además, los arqueólogos Martha García Sánchez y Carlos Arriaga Mejía han ubicado material fechado entre el 1100 y el 1521 d.C., entre ellos, vasijas, platos, punzones de hueso, cuentas de concha, sellos, malacates para hilar y numerosas figurillas.

Entre las figurillas destaca un fragmento pintado en azul, con la imagen de un canino portando un tocado, y los restos de un vaso con la imagen de una serpiente emplumada, así como un punzón de cobre que se cree, pudo usarse para la extracción de la piel con fines de sacrificio ritual.

Dentro de los trabajos realizaron la recuperación de seis entierros de infantes de entre 1 y 6 años, entierros primarios y secundarios, colocados como ofrenda en un mismo momento bajo el piso de una vivienda.

Noticias Relacionadas