
La razón central: con 73 años y una salud deteriorada, el fundador del extinto Cártel de Guadalajara no saldría vivo de prisión de cualquier manera.
Esquivel explicó en entrevista con Aristegui Noticias que los funcionarios del Departamento de Justicia con quienes habló confirmaron que la propuesta de la defensa es simplemente declararse culpable de los delitos imputados en Nueva York para evitar un juicio que, según el periodista, ninguna de las partes involucradas quiere enfrentar. El acuerdo no implicaría cooperación con las autoridades estadounidenses.
Con o sin juicio, Caro Quintero moriría en prisión
El Departamento de Justicia calcula que una declaración de culpabilidad conllevaría una condena mínima de 20 años. Con 73 años y un estado de salud deteriorado, Caro Quintero no saldría vivo de prisión aunque el proceso se resolviera hoy. Para los fiscales, el resultado final sería el mismo con o sin juicio: el fundador del Cártel de Guadalajara moriría entre rejas.

Ese cálculo reduce el incentivo de la Fiscalía para invertir recursos en un juicio largo y desgastante. Esquivel señaló en Aristegui Noticias que Caro Quintero también lo sabe y que busca el acuerdo no para cooperar, sino simplemente porque está cansado, viejo y enfermo.
Los testigos no existen o ya murieron
Uno de los argumentos que explica la postura favorable del Departamento de Justicia ante un acuerdo es la debilidad de la evidencia testimonial disponible. Esquivel explicó que la mayoría de los testigos directos de los hechos ocurridos en los años ochenta ya murieron.
Los que podrían presentarse ante un jurado serían personas que solo conocieron a Caro Quintero “de oídas”, según el periodista. El perfil sería similar al de los testigos que desfilaron en los juicios de Joaquín “El Chapo” Guzmán y Genaro García Luna: declarantes que nunca convivieron directamente con el acusado en la época del Cártel de Guadalajara.

Esquivel fue más lejos al señalar quiénes podrían estrenarse como testigos en un eventual juicio en Nueva York: los hijos de Guzmán, conocidos como Los Chapitos. “¿Ellos qué saben de Caro Quintero más que lo que han escuchado?”, cuestionó el periodista en la entrevista con Aristegui Noticias, haciendo énfasis en la diferencia de épocas en las que operaron.
La familia de Kiki Camarena también preferiría cerrar el caso
Otro de los datos más reveladores que aportó Esquivel tiene que ver con la familia del agente de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Enrique “Kiki” Camarena, asesinado en 1985. Según el periodista de Proceso, la familia también está cansada y prefiere una resolución rápida antes que un proceso judicial prolongado.
El dato modifica el peso simbólico que se le atribuía al caso. Desde la llegada de Caro Quintero a Estados Unidos en febrero de 2025, las autoridades han presentado el proceso como una deuda histórica con Camarena y su familia.

Decenas de agentes de la DEA se presentaron con sus chaquetas institucionales en la primera audiencia para demostrar que la justicia llegaría con todo el peso de la ley.
Esquivel señaló que ese escenario se está desvaneciendo. “Aquella venganza de la DEA en contra de Caro Quintero se está volviendo en una cortina de humo”, dijo el periodista en la entrevista.
Un acuerdo en Nueva York evitaría una cadena de juicios en otros estados
El tercer factor es procesal y tiene un alcance que va más allá del expediente abierto en Brooklyn. Si Caro Quintero es condenado tras un juicio en Nueva York, se activarían solicitudes de extradición desde California, Texas y Arizona.

En California está el caso de Camarena, que implicaría abrir el expediente completo sobre la narcocorrupción de los años ochenta, con nombres de exfuncionarios mexicanos que el periodista de Proceso mencionó explícitamente. Entre ellos, Manuel Bartlett Díaz, quien fue secretario de Gobernación cuando Camarena fue secuestrado, torturado y asesinado, y quien según Esquivel era el contacto directo con la CIA, también involucrada en el asunto.
En Texas y Arizona está pendiente un cargo de homicidio vinculado a una venganza personal. El padre de Caro Quintero fue asesinado en territorio estadounidense y el capo ordenó rastrear al responsable. Cuando lo encontraron, lo acribillaron. Los peritos hallaron el cuerpo en Texas con un tiro de gracia en el cráneo. Por ese caso, Caro Quintero enfrenta cargos de homicidio en ambos estados.
Un acuerdo en Nueva York cerraría esa cadena antes de que comience. El Departamento de Justicia evitaría años de litigios en distintos estados con evidencia endeble, y los nombres de exfuncionarios mexicanos no saldrían a la luz en una corte estadounidense.
¿Qué sigue en el caso de Caro Quintero?

Más allá de lo revelado por Esquivel, el periodista Arturo Ángel, quien también cubrió la audiencia del 14 de octubre, informó que el fiscal federal Francisco Navarro reconoció ante la corte que las conversaciones entre Fiscalía y defensa registran “un progreso sustancial”, aunque aclaró que no existe todavía un arreglo formal sobre la mesa.
La abogada defensora Elizabeth Macedonio confirmó tras la sesión que el equipo trabaja hacia una resolución que evite el juicio. “También han sido muy claros en que estamos logrando avances. Seguimos con esperanza”, declaró a medios afuera de la Corte Federal de Brooklyn.
El juez Frederic Block recordó que la legislación federal le impide intervenir en las negociaciones entre las partes. También advirtió que la acusación actualizada que prepara la Fiscalía —que ampliaría el periodo de la conspiración sin agregar cargos nuevos— podría complicar el calendario si toma por sorpresa a la defensa.
Según Milenio, Block señaló que para marzo de 2027 él tendrá 93 años y pidió a las partes informarle si consideran que esa condición puede afectar el desarrollo del proceso.
La siguiente audiencia quedó programada para el 20 de noviembre de 2026, fecha en que podría conocerse si las negociaciones derivaron en una declaración de culpabilidad o si el expediente avanza hacia el juicio previsto para el 8 de marzo de 2027.
