El Tren Maya pierde 44% más en 2026

El Tren Maya pierde 44% más en 2026

Entrega un saldo negativo de 2 mil 283 mdp entre enero y marzo; el gobierno va a inyectar 30 mil mdp en subsidios

El Tren Maya, la obra insignia de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, entregó una pérdida neta de 2 mil 283 millones de pesos entre enero y marzo, de acuerdo con sus reportes financieros a los que accedió.

El daño es 43.9% mayor que los mil 587 millones que perdió durante el mismo periodo del año pasado y 49 veces más que el saldo negativo de 47 millones que reportó en el lapso similar de 2024.

Para ponerlo en perspectiva, el Tren Maya perdió en tres meses el equivalente al presupuesto aprobado para la Secretaría de las Mujeres durante 2025, por 2 mil 94 millones de pesos.

La obra, que maneja la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), perdió en promedio 25 millones 373 mil pesos diarios entre enero y marzo, ya que sus ingresos continúan siendo insuficientes para cubrir sus gastos.

La venta de boletos y servicios generó ingresos de 119 millones 259 mil pesos, una vigésima parte de sus gastos totales de operación por 2 mil 402 millones de pesos.

Estos costos incluyen servicios personales y generales, así como materiales, suministros y la depreciación de activos.

El ferrocarril de pasajeros, que conecta Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, está llevando a cabo operaciones más amplias, ya que sus estados financieros señalan mayores gastos de funcionamiento.

Ante la falta de ingresos, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum planea inyectar 30 mil 744 millones de pesos en subsidios y apoyos para el Tren Maya, además de las inversiones canalizadas a la infraestructura de carga.

El pasado miércoles, la Mandataria destacó que entre 2007 y 2018 no se construyeron obras de infraestructura “impresionantes”, pero recordó la “Estela de la corrupción y la media barda de la refinería” del expresidente Felipe Calderón Hinojosa.

El ejemplo de la Estela de Luz demuestra las carencias del pasado en el desarrollo de infraestructura y los sobrecostos, pero los grandes proyectos de hoy mantienen las mismas irregularidades, opinó el catedrático de la Universidad Iberoamericana, Gerardo Herrera. Destacó que una vez terminadas, las obras actuales siguen gastando recursos públicos que se podrían utilizar en otros sectores que lo necesitan.

“Una solución del siglo XIX”

“La Estela de Luz y la barda no parecen tener un propósito, mientras que el Tren Maya tiene el objetivo de ser productivo, pero es una solución del siglo XIX, cuando entonces el tren era progreso”, comentó Gerardo Herrera en entrevista con EL UNIVERSAL.

“Ahora hay otras tecnologías mejores que el tren, pero el punto es que el origen del Tren Maya fue prácticamente por una decisión de López Obrador, quien encapsuló esperanzas de la población y la fundó en la ignorancia.

“El Tren Maya no alcanzará su punto de equilibrio en décadas, ya que carece de un plan de negocios sólido. No veo cómo logre ser rentable incluso con el servicio de carga, que va a generar más pérdidas”, lamentó el académico.

El Tren Maya y la refinería Dos Bocas son las obras que más consumieron recursos durante el sexenio pasado.

El gobierno estimó originalmente que la obra ferroviaria costaría 120 mil millones de pesos, pero el Instituto Mexicano para la Competitividad calculó que llegó a 550 mil millones al cierre de 2024, dado que la autoridad reservó toda la información técnica del proyecto.

Esta cifra excluye la inversión en la infraestructura de carga y la inyección de subsidios.

Escasean ventas

El especialista en infraestructura y socio de la firma Santamarina y Steta, Juan Carlos Machorro, opinó que la autoridad debe preocuparse de que las ventas del tren no aumenten.

“Lo que es un hecho es la absurda destrucción del medio ambiente donde colocaron las vías y el ferrocarril va a seguir requiriendo subsidios a lo largo de los años. Otro aspecto preocupante es también que en los primeros años de operación deberían atraer a más gente, pero hay el mismo número de usuarios. El erario es el que está pagando estas decisiones”, dijo.

El especialista independiente Alfredo Nolasco recordó que los proyectos ferroviarios tienen un propósito social, pero deben sustentarse en estudios de factibilidad económica y análisis técnicos que garanticen su desarrollo adecuado.

“En este caso, esos estudios no se realizaron y, si se hicieron, se ignoraron las conclusiones y ahí están las consecuencias. Los subsidios son mucho mayores que lo que el proyecto puede generar por sí mismo y aun así ya debe dinero. De todo esto, la importancia de publicar la información crucial del proyecto”, indicó.

Un analista del sector ferroviario que pidió el anonimato expuso que nadie fuera ni dentro del proyecto cree que el tren en algún momento sea rentable.

Hace un año, el director del tren, el general Óscar David Lozano, reconoció que la operación de pasajeros carece de rentabilidad, por lo que urge el manejo de carga para alcanzar su equilibrio en 2030.

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