“Es ella la que quiere justicia, la que se niega a marcharse sin tener paz”; dan el último adiós a Edith Guadalupe entre dolor y reclamos
Cerca de 100 personas partieron de la Iglesia de Santa María Magdalena de Atlazolpa y caminaron detrás del féretro hacia el panteón de la Asunción de María
Nueve paradas tuvo la procesión fúnebre de Edith Guadalupe. En el camino al cementerio, amigos, vecinos y familiares se detenían por el peso de la caja y porque, según decían, “ella no se quería ir sin tener justicia por su muerte”.
Esa es la creencia de quienes ayer acudieron al cortejo de Edith Guadalupe. Eran cerca de 100 personas que partieron de la Iglesia de Santa María Magdalena de Atlazolpa y caminaron detrás del féretro hacia el panteón de la Asunción de María, en la colonia Aculco, Iztapalapa.
Mientras tíos, hermanos y los más cercanos a la familia llevaban el ataúd blanco en hombros, no dejaba de escucharse el reclamo de justicia. Los dolientes exigían a la Fiscalía que “castigue a los corruptos que intentaron cobrarles por buscar a la joven y que investiguen quién es el verdadero culpable”.
Ellos sostienen que “no puede haber un detenido sin las suficientes evidencias, las cuales sus propios peritos perdieron”.
Según los asistentes al cortejo, eran las injusticias que vivió Edith las que detenían la procesión. “Nos detenemos por el peso de la caja porque, entre más pesa, menor es el deseo de irse. Es ella la que quiere justicia, la que se niega a marcharse sin tener la pazde saber que el feminicida está tras las rejas”.
Aunque será en las audiencias cuando se determine si en verdad fue Juan Jesús «N»el responsable, la familia y amigos desconfían de los agentes, los peritos y las investigaciones, especialmente tras haberles negado la ayuda para encontrar a Edith con vida.
Con el cuerpo de la joven, también sepultaron la confianza en la Fiscalía capitalina.
