Estudiantes fantasmas hechos con IA cobran fondos federales; reciben becas y préstamos

Estudiantes fantasmas hechos con IA cobran fondos federales

“Aquí el problema mayor es que la inteligencia artificial convierte la simulación de un estudiante en una operación capaz de perjudicar al mismo tiempo al sistema educativo”, declaro la experta Bárbara Gutiérrez

Miami. En Estados Unidos y otros países existen redes criminales que utilizan la Inteligencia Artificial (IA) para inscribir estudiantes inexistentes en las escuelas y universidades para mantenerlos activos hasta que reciben becas y préstamos federales. Estados Unidos es el caso mejor documentado y el único, entre los países revisados, donde los chatbots cursan materias durante semanas bajo identidades creadas o manipuladas, mientras los delincuentes cobran el dinero destinado a la educación.

El fraude invade las aulas, ocupa lugares previstos para alumnos verdaderos y deja a las víctimas de robo de identidad con deudas y expedientes académicos que nunca solicitaron. “Aquí el problema mayor es que la inteligencia artificial convierte la simulación de un estudiante en una operación capaz de perjudicar al mismo tiempo al sistema educativo, al presupuesto público y a las personas cuya identidad fue utilizada”, señala a EL UNIVERSAL la experta en fraudes digitales Bárbara Gutiérrez.

En Estados Unidos, el 24 de julio, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), en coordinación con la Oficina del Inspector General del Departamento de Educación y el Buró Federal de Investigaciones (FBI), reconoció que redes nacionales y extranjeras emplean identidades robadas, documentos generados con IA y chatbots para crear y mantener estudiantes fantasma. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró que “cada dólar robado a la ayuda federal estudiantil es un dólar robado a los contribuyentes y a los estudiantes estadounidenses”.

La operación comienza con nombres, fechas de nacimiento y números de Seguro Social de Estados Unidos obtenidos mediante filtraciones, robos o mercados clandestinos. La IA combina esa información auténtica con fotografías, domicilios e identificaciones fabricadas para construir identidades falsas. FinCEN advierte que “los estafadores pueden usar inteligencia artificial para superar la verificación de identidad mediante documentos que combinan información robada con detalles fabricados”. La identidad resultante presenta la Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes (FAFSA), entra en una universidad con admisión abierta y solicita parte de los más de 120 mil millones de dólares distribuidos cada año entre aproximadamente 13 millones de alumnos.

La universidad descuenta la colegiatura y deposita el excedente destinado a vivienda, alimentación, transporte y libros por estudiante. El delincuente debe conservar la inscripción durante 60% del periodo académico para quedarse con el reembolso completo. Los chatbots cumplen esa función con apoyo de la IA: responden correos, publican comentarios, entregan actividades iniciales y producen trabajos diferentes para cada cuenta. En 2023, las universidades comunitarias de California ya habían detectado que los llamados corredores de becas Pell empleaban programas automatizados para elegir cursos y maximizar los desembolsos. La autoridad estatal reconoce que las redes utilizan IA “para simular la asistencia a clases y aumentar al máximo la ayuda obtenida”.

California es el mejor ejemplo: recibió alrededor de 1.2 millones de solicitudes fraudulentas durante 2024, confirmó aproximadamente 223 mil inscripciones falsas y perdió al menos 11.1 millones de dólares irrecuperables. El 31.4% de todas las solicitudes presentadas al sistema fue clasificado como fraudulento, aunque esa categoría incluye bots, identidades robadas y operaciones humanas. El porcentaje y el dinero atribuibles exclusivamente a la IA permanecen aún sin medir. Entre enero y marzo de 2025, los estudiantes fantasma cobraron casi 5.6 millones de dólares federales y más de 900 mil dólares estatales; durante la primavera pasada las pérdidas descendieron a aproximadamente 1.5 millones y 330 mil dólares, respectivamente, después de reforzarse la verificación.

El Santiago Canyon College retiró alrededor de 10 mil cuentas fraudulentas y abrió espacio para que unos 8 mil estudiantes reales pudieran inscribirse. Otros planteles cancelaron grupos llenos de identidades falsas o cerraron listas de espera que impedían el acceso a alumnos legítimos. Robin Pugh, profesora del City College de San Francisco, eliminó a 11 de los 40 inscritos en uno de sus cursos durante la primavera de 2025. “Es angustiante porque uno teme expulsar a una persona real; dejar ese filtro a los profesores revela una respuesta institucional insuficiente”, declaró. La misma IA utilizada para sostener al alumno fantasma obliga ahora a los docentes a interrogar individualmente a quienes aparecen en sus listas.

Wayne Chaw descubrió en enero de 2025 que alguien había usado su número de Seguro Social para inscribirlo en De Anza Community College y cobrar una beca de mil 395 dólares. La materia exigía una actividad inicial para demostrar que el alumno era real; alguien la entregó bajo su nombre, probablemente mediante un chatbot. “Esta persona escribe como si fuera yo y utiliza mi nombre y mi apellido. Fue muy inquietante cuando lo vi”, declaró. “Hoy sabemos que hay decenas de víctimas que han encontrado préstamos de miles de dólares, expedientes académicos y restricciones de elegibilidad creados sin su conocimiento” asegura Gutiérrez. FinCEN advierte que también se utilizan datos de menores, quienes pueden descubrir el fraude años después, cuando intenten solicitar su propia ayuda.

Después del reembolso, lo que queda para el sostén mensual del estudiante, la operación entra en el sistema financiero. FinCEN ha detectado varias ayudas depositadas en una sola cuenta, grupos de cuentas abiertas durante periodos breves y accesos efectuados desde un mismo dispositivo o una misma dirección internacional de protocolo de internet. “Los fondos pasan por mulas financieras, empresas fachada, transferencias internacionales y activos digitales”, subraya la experta; señala que algunas redes extranjeras constituyen empresas estadounidenses, “compran criptomonedas y convierten posteriormente esos recursos en la moneda de su país”. El gobierno estadounidense mantiene reservados los lugares de origen.

El Departamento de Educación de Estados Unidos incorporó el 27 de abril una evaluación de identidad en tiempo real dentro de cada FAFSA y estimó que el nuevo control impediría pagos fraudulentos superiores a mil millones de dólares durante el ciclo 2026-2027; la cifra comprende todas las modalidades de fraude, con o sin IA.

Otros países

Reino Unido ya documentó el punto débil que permitiría detectar estudiantes inexistentes, a través de la verificación de la asistencia y con el apoyo de la IA, para constatar si algunos de estos fraudes han sido construidos con esta herramienta digital. La Oficina Nacional de Auditoría identificó 3 mil 563 solicitudes sospechosas relacionadas con 59.8 millones de libras esterlinas y encontró que 53% del fraude detectado durante 2022-2023 procedía de proveedores educativos franquiciados. De los 355 proveedores existentes, 229 carecían de registro directo ante un regulador. Cada institución decidía cuándo consideraba que un alumno participaba realmente y eso mantenía los préstamos vigentes. Gareth Davies, director de la auditoría, advirtió que “las debilidades del marco regulatorio han provocado fraude y patrones sospechosos; las instituciones deben compartir datos, investigar anomalías y asumir urgentemente sus responsabilidades”.

Canadá ha encontrado falsos estudiantes en la etapa de admisión y en el último año; se investiga si son producto de la manipulación y robo de identidad a través de la IA. Una revisión federal examinó inicialmente más de 2 mil casos relacionados con cartas de aceptación fraudulentas; El 7 de julio, la Agencia de Servicios Fronterizos presentó cargos por un fraude de 126 mil dólares en el que alumnos internacionales recibieron documentos de inscripción falsificados y nunca fueron matriculados. El ministro de Seguridad Pública, Gary Anandasangaree, declaró que “quienes buscan lucrar mediante esquemas financieros fraudulentos están siendo responsabilizados y llevados ante la justicia”.

En Francia, en abril, el Ministerio de Educación Superior confirmó que accesos fraudulentos permitieron extraer los datos de aproximadamente 705 mil candidatos registrados en Parcoursup, la plataforma nacional oficial para la preinscripción en el primer año de educación superior, durante 2023 y 2025. La filtración incluye nombres, fechas de nacimiento, nacionalidades, domicilios, teléfonos, correos, antecedentes escolares, parentescos y condición de becario. También se ha documentado el uso posterior para crear estudiantes y cobrar becas, pero estos casos aún no figuran en alguna investigación pública.

Filipinas ya registró el uso directo de IA alrededor de las ayudas educativas. En agosto de 2025 circuló un video generado con Veo, la plataforma de Google, que simulaba a funcionarios y anunciaba falsas becas gubernamentales de hasta 120 mil pesos anuales, más pagos mensuales. El video superó 2.3 millones de visualizaciones y enviaba a los interesados a una página que recogía nombres y datos de contacto, los cuales fueron susceptibles de ser manipulados a través de la IA. La Comisión de Educación Superior advirtió que la publicación “podría formar parte de una estafa”. Cuando esos datos permiten abrir cuentas, acreditar matrículas y recibir depósitos, el fraude termina de convertir a una víctima real en un estudiante fantasma.

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