En Tepetitlán se preparan para la fiesta del Señor de las Tres Caídas
Movidos por la fe, cientos de católicos de la parroquia de San Bartolomé en Tepetitlán reciben en sus comunidades con gran jubileo al Señor de las Tres Caídas que previo a su fiesta que se celebrara del 6 al 11 de agosto está recorriendo todos los rincones de esta comunidad católica.
Los católicos de la parroquia de San Bartolomé participan con gran júbilo en el recorrido que está realizando el Señor de las Tres Caídas, que visita no solo las comunidades y localidades pertenecientes al municipio de Tepetitlán, sino también San Isidro Carrasco, Binola, San Gabriel, El Chamizal, Santa María Nativitas Atengo, San Juan Achichilco, pertenecientes al municipio de Tezontepec de Aldama.
Las personas que diariamente se suman a los recorridos a pie con gran alegría participan en la festividad del Señor de las Tres Caídas que es visitado durante su fiesta y otros días por miles de creyentes de distintos municipios y de otros estados circunvecinos.

Esta imagen es la representación antigua de Jesús en su camino al Calvario y quienes han sido sus fieles creyentes, aseguran que es muy milagrosa, por lo tanto ha logrado captar a fieles católicos de distintos sitios que llegan a agradecerle los favores y grandes milagros que les ha regalado.
El Señor de las Tres Caídas es una imagen tallada en madera y representa a Cristo al levantarse de una de las tres caídas que tuvo en Jerusalén, camino del Gólgota al cerro donde fue crucificado.
El 6 de agosto de cada año la parroquia de San Bartolomé Tepetitlán se viste de fiesta para celebrarlo, recordando así de acuerdo a una leyenda, que llegó a este poblado por un grupo de pobladores que lo llevaban cargando en peregrinación, ya que esta imagen sería llevada a otro poblado, sin embargo, al tratar de partir la carretera que era jalada por dos mulas ya no pudieron avanzar porque los animales no se movían y aun cuando pretendieron en ese momento llevarlo a cuestas, cargado por varios hombres, pudieron darse cuenta que su peso era tanto que era imposible moverlo.
Al final de todo y de acuerdo a esta leyenda, fue una jovencita la que pudo cargarlo y fue entonces el momento en que lo ingresó a la iglesia donde hasta el momento continúa recibiendo a sus seguidores y fieles católicos que año con año lo visitan.

