Especialista de EU asegura que la solución en el río Tula es el control de los vasos reguladores en el Valle de México

Especialista de EU asegura que la solución en el río Tula es el control de los vasos reguladores en el Valle de México

* Indica que con el dragado o desazolve de estas represas se pueden contener las aguas negras en un corto tiempo. * No basta con culpar al clima, aseveró

No es cierto que en Tula se vaya a repetir una inundación como la del pasado septiembre, si la población no acepta la ampliación y revestimiento del río Tula como sugiere la Comisión Nacional del Agua (Conagua), consideró Dean Chahim, ingeniero civil y doctor en antropología con tesis posdoctoral por la Universidad de Princeton,

      En entrevista, el estudioso dijo que, con o sin trabajos en el río Tula, el municipio se anegaría por segunda ocasión si la Conagua repite el manejo inadecuado de los volúmenes de agua negra que se vierte hacia la Ciudad de los Atlantes a través de los Túneles Emisores Central y Oriente.

       Desde el primer día posterior a la inundación, la Conagua y el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) han pretendido “naturalizar” lo que ocurrió en Tula, pese a que no hay nada natural en ello: “la emergencia no derivó de una lluvia atípica y los canales mediante los cuales mandaron el agua fueron creados, por lo tanto, no es válido culpar a la naturaleza de lo ocurrido”.

CONAGUA TRABAJA CON ADVERTENCIAS

         Dean Chahim sostuvo que la dependencia federal está tratando de imponer los trabajos del río Tula bajo amenaza: “están diciendo literalmente si aceptas la obra no va a pasar nada, si no aceptas te vamos a inundar”.

       El ingeniero opinó que la Conagua está proporcionando datos engañosos, dado que la solución a las inundaciones no son la ampliación ni el encementado del río, sino el control del flujo de aguas residuales mediante vasos reguladores desde el Valle de México, para lo cual se requiere el inmediato desazolve de todas las presas y represas situadas río arriba.

        Aseveró que el dragado de los cuerpos de agua, donde se puede contener a los líquidos residuales, es posible realizarlo en el corto tiempo que falta para la nueva temporada de lluvias, mientras que las ambiciosas obras planteadas por la Comisión Nacional no serán posibles.

         Añadió que si acrecientan la capacidad del río Tula y les dan mayor velocidad al agua con el revestimiento, lo único que se logrará es poner en riesgo de inundación a los municipios que están situados a bajo nivel geográficamente hablando, como Tezontepec de Aldama e Ixmiquilpan.

        Sobre los dichos de la Conagua acerca de que no apuestan a otros proyectos para salvar al río, afirmó que, aunque no conoce los presupuestos de la dependencia, el gobierno mexicano sí tendría el dinero para sacar adelante cualquier alternativa, el problema es que no quiere. Vislumbró que detrás del tema hay un interés económico muy grande.

      Externó que en el momento que la sociedad acepte que amplíen el río, estará dando permiso a la Conagua de que mande más líquidos residuales y por tanto mayor contaminación hacia el estado: “quieren que Tula e Hidalgo solucionen un problema a nivel nacional y que ellos crearon”.

       Finalmente cuestionó que el gobierno quiera obligar a la sociedad a elegir entre lo malo y lo peor.

       Cabe recordar que, para evitar futuras anegaciones, desde el pasado 8 de noviembre, por instrucción del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el gobierno federal a través de la Conagua, reactivó el revestimiento y ampliación del río Tula, para incrementar el volumen del cuerpo de agua de 250 a 640 metros cúbicos por segundo, es decir, para enviar casi el triple de líquidos residuales a Tula.

       Datos históricos sobre la ampliación y revestimiento del río:

         El proyecto de revestimiento, ampliación y rectificación del río Tula tuvo un primer intento de ser ejecutado en 2017. En aquella ocasión fue en el 4 de febrero que, sin previo aviso al gobierno municipal, llegó la maquinaria de la Conagua a trabajar en el afluente.

        La falta de socialización de las obras causaron un descontento social generalizado, circunstancia que aumentó al conocerse que la dependencia federal proyectó talar miles de árboles del afluente para llevar a cabo los trabajos, que, según el expediente técnico de la Comisión Nacional, pretendían abarcar un total de 22 kilómetros lineales del cuerpo de aguas negras.

        Ante el rechazo social y la defensa de grupos ambientalistas como la Red de Consciencia Ambiental Queremos Vivir y el Grupo Ecologista de Defensa del Medio Ambiente, las labores en el afluente se pararon el 15 de noviembre de 2017, por indicaciones del exalcalde Gadoth Tapia Benítez.

            Desde entonces, los activistas advertían que si se mandaba más agua negra hacia Tula, la ciudad sería víctima de inundaciones sin precedentes, pronóstico que se cumplió en septiembre pasado.

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