
Marcha de la Generación Z
El pasado sábado 15 de noviembre se llevó a cabo de manera simultánea en más de 50 ciudades del país y el extranjero una serie de marchas en apoyo al movimiento del sombrero y como protesta a la corrupción y violencia que vive la sociedad mexicana.
Desde Tijuana hasta la península de Yucatán y desde los estados situados en el Golfo de México hasta la costa del Pacifico personas de la llamada generación Z convocaron a una marcha nacional a través de las redes sociales. Vestidos de blanco, con sombrero y portando la bandera nacional o la bandera One Piece, símbolo de la generación Z, miles de personas acudieron al llamado.
Se considera generación Z a los nacidos entre 1997 y 2012. El activismo de la generación Z consiste en haber iniciado protestas en otros países como Marruecos, Madagascar y Nepal en contra de la corrupción, nepotismo y desigualdad económica.
A pesar de que la presidenta Sheinbaum minimizó el poder de convocatoria de la generación Z al afirmar que solo se trataba de bots y de acusar a la derecha de invertir 90 millones de pesos en redes sociales para financiar la marcha.
Gente de todas las edades y condición social salieron a las calles a manifestar su descontento por la pasividad con que el gobierno federal combate a la corrupción y crimen organizado. Estudiantes, amas de casa, trabadores de todos los sectores económicos marcharon por las principales calles de la ciudad de México.

Se hicieron presentes los trabajadores de la salud en protesta por la falta de medicamentos e inversión a la infraestructura hospitalaria; los comerciantes también alzaron la voz por las extorciones que sufren del crimen organizado, lo mismo los transportistas por los frecuentes asaltos de que son víctimas en las carreteras del país, las madres buscadoras de sus hijos desaparecidos por el narcotráfico; los jóvenes que quieren un futuro promisorio y en paz.
INTERÉS INTERNACIONAL
Entre gritos de protesta: Narco presidenta, No somos bots, Estado corrupto por tu culpa estoy de luto, fuera Morena, Claudia renuncia y ni un paso atrás, el numeroso contingente partió del Ángel de la Independencia para avanzar hacia el zócalo, donde poco a poco se fue concentrando la gente. Ríos de gente entraron a la plaza cívica de la Ciudad por la calle 5 de mayo, única calle que las autoridades dejaron a los manifestantes para entrar y salir. Muchos extranjeros siguieron con interés el desenlace del movimiento que no pasó desapercibido por la prensa internacional.
Desde la Casa Blanca el Presidente Donald Trump expresó no estar contento con México por la forma cómo se está combatiendo al crimen organizado. A la pregunta de sí atacaría a México para frenar las drogas que entran a los Estados Unidos, su respuesta fue afirmativa porque – se justificó- con esa acción se salvarían miles de vidas estadounidenses.
En general las marchas fueron pacíficas, excepto en la Ciudad de México donde un grupo de infiltrados conocidos como “bloque negro” rompió el cerco de seguridad que se había establecido en los principales edificios históricos del primer cuadro capitalino; donde por cierto los jóvenes colocaron con grandes letras la palabra NARCOESTADO.

El saldo final, cientos de personas lesionadas y 20 jóvenes detenidos, mismos que fueron llevados al reclusorio norte de la CDMX bajo el delito de homicidio calificado en grado de tentativa, lesiones, robo, agresiones contra policías. En Jalisco también hubo 44 detenidos.
SOLO ATACARON A JÓVENES
Periodistas de medios nacionales también fueron agredidos. Llama la atención que la policía antimotines se haya limitado a golpear y detener a jóvenes y que los incitadores de la violencia no hayan sido tocados a pesar de haber iniciado los disturbios al tirar las vallas de protección frente al Palacio Nacional.
Fue el “bloque negro” quien intimidaba con sus actitudes a los manifestantes para que se retiraran de la plancha del zócalo como bien señala Alberto Capella, experto en marchas sociales. Entre el humo de gas pimienta, golpes, uso de cohetones de alto impacto que los ciudadanos confundieron con disparos, hizo que los manifestantes se retiraran del zócalo, por eso no se llenó.
La presencia de provocadores en el zócalo tenía como finalidad desprestigiar el movimiento. La intención era generar una situación de caos para confundir a los manifestantes. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha declarado en repetidas ocasiones que todos tenemos derecho a manifestarnos y que su gobierno no reprime a los ciudadanos; la respuesta del estado mexicano contra los manifestantes del pasado sábado 15 noviembre muestra lo contrario.
En Michoacán, la presidenta municipal de Uruapan, Grecia Quiroz, viuda del Alcalde asesinado convocó a la ciudadanía a no caer en provocaciones y condenó que personas o instituciones ajenas al movimiento quieran aprovechar las circunstancias para obtener algún beneficio y remarcó: “el auténtico movimiento del sombrero está en Uruapan y ese la encabezó yo”.

SHEINBAUM MINIMIZA LA MARCHA
Al día siguiente de la marcha y desde “la conferencia la mañanera del pueblo” la Presidenta Claudia Sheinbaum dijo que la convocatoria de la generación Z tuvo una baja participación de jóvenes. “Mucho adulto, pocos jóvenes”.
Sheinbaum atribuye la organización de la marcha a la derecha internacional y a empresarios y políticos de oposición en México (PRI y PAN) que financiaron con 90 millones de pesos la propaganda en redes sociales. Millones de bots fueron generados desde países como Colombia, Argentina y España. Estrategia que promete combatir para no confundir a los jóvenes y desvirtuar los verdaderos movimientos sociales.
Y sin embargo, la primera marcha convocada por la generación Z fue un auténtico movimiento social: multigeneracional, al que asistieron personas de todos los estratos sociales y de todos los partidos políticos. Un movimiento que el estado inhibió para que no se saliera de control.
La Cuatro T no debería desestimar una marcha, donde según sus cifras, asistieron solo 17 mil personas, le conviene más escuchar el reclamo general de los mexicanos que es combatir la corrupción en todos los niveles de gobierno, la impunidad y la criminalidad para garantizar la paz social. O ¿existe algún interés más obscuro para dejar que el país se desmorone y entre a salvarlo un gobierno extranjero? Más allá del rio bravo el tío Sam ya se frota las manos.
