La organización Greenpeace se manifestó afuera de la termoeléctrica para exigir un alto a la contaminación

La organización Greenpeace se manifestó afuera de la termoeléctrica para exigir un alto a la contaminación

Alertaron activistas de la Organización No Gubernamental ambientalista Greenpeace, que la contaminación generada por el combustóleo que quema la termoeléctrica Francisco Pérez Ríos no permitirá cumplir con el decálogo propuesto por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador para frenar la pandemia de Covid 19 ni enfrentar la Nueva Normalidad.

     En pasados días, la agrupación se manifestó afuera de la Francisco Pérez Ríos y sostuvo que el punto número seis de los preceptos enunciados por el mandatario federal se refieren a gozar del cielo, el sol y aire puro, lo que en esta zona es imposible dado el alto nivel de contaminación que existe en aire, agua y suelo derivado de la contaminación generada por las múltiples factorías que operan en el municipio y en la región.

     Refirieron que la mayor parte las industrias de la zona funcionan con base en energías fósiles, que, por su origen, son altas fuentes de gases que provocan el efecto invernadero y aceleran el cambio climático, al cual, consideran, será imposible frenar si no se actúa para contrarrestarlo en poco tiempo.

     Criticaron la postura de la Federación por argumentar que se quiere dejar de depender energéticamente del extranjero y aumentar la explotación de energías fósiles en lugar de las renovables, que son amigables con el ambiente.

     “La Secretaría de Energía destinó el 95.7 de su presupuesto de este año a la exploración y explotación de las energías fósiles con las que aún cuenta el país, mientras que sólo se emplea el 1.3 por ciento para acciones encaminadas a lograr la transición energética en México”.

     Reiteraron que es apremiante cambiar de política energética en el país, a fin de lograr detener el cambio climático antes de que sea tarde.

     La Termoeléctrica de Tula, que utiliza combustóleo al 80%, mismo que es un residuo de la refinación de petróleo, con más de 4 por ciento de azufre. La operación de la CT emite el 56% de las partículas menores a 2.5 micras (PM2.5), que tienen severos impactos a la salud de la población, además de emitir el 75% de los Óxidos de Azufre, y el 43% de los Óxidos de Nitrógeno en la Zona Metropolitana del Valle de México y Tula.

     Lo anterior es causa de la lluvia ácida con afectaciones en la agricultura y el patrimonio cultural tanto prehispánico como cultural, se estima un impacto de 1 mil muertes prematuras anuales en Tula y en la Zona del Valle de México a causa de la operación de la termoeléctrica.

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