El timo, el órgano desconocido e infravalorado que puede determinar por qué unas personas viven más que otras
La glándula es clave para la salud del sistema inmune, “la piedra filosofal del envejecimiento”
El timo es un órgano del sistema inmunitario, situado en el pecho, entre el esternón y el corazón, que tiene como función principal la maduración y formación de linfocitos T. Estos glóbulos blancos son esenciales para la respuesta inmunitaria adaptativa (para la defensa contra infecciones o el cáncer) ya que, en el timo, a modo de escuela celular, estos linfocitos aprenden a diferenciar entre las células propias y aquellos agentes externos potencialmente peligrosos para la salud del organismo.
Pese a esa función tan importante, el timo es un órgano en gran medida desconocido para la población general. También un órgano que ha sido tradicionalmente infravalorado entre los investigadores que estudian la manera de prevenir enfermedades y de alargar la vida. “Durante décadas, el timo se consideró un órgano de la infancia, ya que tiene su pico de actividad en ella y se reduce visiblemente después de la pubertad. Esto llevó a asumir que se volvía funcionalmente irrelevante en la edad adulta”, explica a EL PAÍS Hugo Aerts, director del programa de Inteligencia Artificial en Medicina del Mass General Brigham (Boston, EEUU) y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.
En los últimos años, sin embargo, la evidencia científica empieza a apuntar justamente en la dirección contraria. Un estudio publicado en 2023 en The New England Journal of Medicine concluyó que la extirpación del timo en personas adultas correlacionaba con un incremento considerable del riesgo de desarrollar cáncer y de la mortalidad por todas las causas tras un seguimiento de cinco años. Recientemente, Hugo Aerts ha liderado otro estudio, publicado en Nature, que, tras un seguimiento de más de una década a casi 28.000 personas, ha concluido que la buena funcionalidad del timo en la adultez ―calculada a través de imágenes de TAC interpretadas con técnicas de deep learning―correlaciona con una mortalidad un 50% menor por cualquier causa.
“Nuestro trabajo muestra que el timo sigue siendo funcionalmente relevante en los adultos y que, en lugar de ser un órgano vestigial, como se había pensado, parece ser un determinante clave de la salud inmunitaria a largo plazo. Además, observamos que su funcionamiento varía considerablemente entre individuos, lo que sugiere que las diferencias en la resiliencia del sistema inmune pueden explicar por qué las personas envejecen y responden a las enfermedades de manera tan distinta”, argumenta Hugo Aerts.
En el estudio también se observó que los factores del estilo de vida como el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad y la disfunción metabólica tienen su importancia sobre la salud del timo, de forma que las personas más sanas tienden a mostrar una mejor preservación del órgano. “Esto encaja con la idea más general de que la salud sistémica y la salud inmunitaria están estrechamente relacionadas”, apunta.
Para María Mittelbrunn, científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) e investigadora principal del laboratorio ‘Inmunometabolismo e Inflamación’ en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), el estudio es “muy relevante”, aunque, al ser correlacional, no permite establecer una relación causal entre la salud del timo y la esperanza de vida. “Por ejemplo, la inflamación, que hoy sabemos que es un factor de riesgo para todas las patologías asociadas a la edad, favorece la atrofia tímica, de forma que un timo menos funcional podría ser simplemente una manifestación del nivel inflamatorio”, argumenta.
En todo caso, la científica destaca la importancia que el estudio otorga al sistema inmune como pilar del envejecimiento. “El sistema inmune es la piedra filosofal del envejecimiento. Cada vez hay más evidencia de que importa más la edad o la salud de tu sistema inmune que la que marca tu fecha de nacimiento en el DNI. Y esto, que hoy parece una verdad de perogrullo, hace cinco años no era tan obvio. La gente que trabajaba en la biología del envejecimiento se había olvidado por completo del sistema inmune”, afirma.
Para Hugo Aerts, la posibilidad de cuantificar la salud del timo a gran escala mediante técnicas de imagen permite ahora contar
con un marcador de salud y envejecimiento medible que puede utilizarse en ensayos clínicos. “Esto nos permite evaluar si
intervenciones existentes, ya sean farmacológicas o basadas en el estilo de vida, tienen un impacto en el sistema inmunitario y
también abre oportunidades para desarrollar terapias dirigidas a preservar o, incluso, restaurar la función del timo”, señala.
En ese sentido, científicos del Instituto Médico Howard Hughes de la Universidad de Cambridge crearon una “fábrica temporal”
en el hígado de ratones que imitaba al timo, como una forma de externalizar su función y rejuvenecer el sistema inmune. A
través de ello, de forma indirecta, según los resultados del estudio, publicado en Nature a finales de 2025, los investigadores
consiguieron reactivar la función tímica sin regenerar el órgano. Los ratones envejecidos que participaron en el estudio
mostraron una mayor producción de células T nuevas, una mayor diversidad del repertorio inmunitario, una mejor respuesta a
vacunas y una mejor respuesta a inmunoterapia contra el cáncer.
María Mittelbrunn, sin embargo, es menos optimista sobre esa posibilidad de preservar o restaurar la función del timo ya que,
como recuerda, que el timo involucione “tiene un sentido adaptativo” y detener o revertir esa involución sería, por tanto, “un
arma de doble filo”: “Si lo pensamos, tiene todo el sentido que el timo tenga su mayor actividad en la infancia, porque es
entonces, cuando nuestras células están intactas, cuando debemos entrenar a nuestro sistema inmune a distinguir lo propio y lo
extraño. Si entrenamos a nuestro sistema inmune cuando ya somos adultos, nuestras células ya tienen daños, de forma que le
estaremos enseñando a tolerar a células tumorales o infectadas, cuando en realidad debería eliminarlas”, argumenta.
Un timo saludable ayuda a la inmunoterapia contra el cáncer
Hugo Aerts también ha liderado otra investigación que relaciona la salud del timo con la respuesta a la inmunoterapia en
pacientes con cáncer de pulmón, riñón, mama y melanoma. Según los resultados de la misma, los pacientes con un timo más
funcional tenían un riesgo casi un 40% más bajo de progresión del cáncer tras el tratamiento con inmunoterapia y veían
reducido el riesgo de mortalidad en un 44%.
“La inmunoterapia depende de la capacidad del paciente para generar respuestas efectivas de células T y el timo es fundamental
en la producción de estas células, de forma que estos resultados sugieren que parte de la variabilidad en la respuesta al
tratamiento podría explicarse no solo por el tumor, sino también por la capacidad inmune subyacente del paciente”, explica el
investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.
María Alameda, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) considera que los resultados de este
estudio “son relevantes” y encajan “a la perfección” con algo que se observa con frecuencia en la práctica clínica: “Sabemos que
los pacientes con alta carga sintomática, desnutrición, inflamación sistémica o necesidad de corticoides suelen tener una
situación inmunológica menos favorable, y es precisamente en ese perfil donde a menudo la inmunoterapia ofrece resultados
más discretos”.
Para la oncóloga médico del Hospital Universitario La Paz de Madrid, el estudio refuerza la idea de que la respuesta a la
inmunoterapia no depende únicamente del tumor, “sino también del estado inmunológico del paciente”. No obstante, invita a la
prudencia: de momento, la salud del timo es solo un biomarcador prometedor que todavía necesita más validación antes de
incorporarse de forma rutinaria a la toma de decisiones clínicas. “Lo que está claro es que este tipo de hallazgos nos invita a
reflexionar, a abrir nuevas líneas de investigación, a generar nuevas hipótesis y a plantear nuevas estrategias de selección de
pacientes de cara al tratamiento con inmunoterapia”, concluye.
